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Un Rajoy unidireccional

Se trata de la primera comparecencia pública después de la reunión con Françoise Hollande, en la que Rajoy contestó a algunas preguntas de los periodistas, pero la primera en casi dos meses que lo hace en España. Eso sí, como es habitual, sin posibilidad de que la prensa pueda  hacer preguntas, y salvo cambios de última hora, será un mensaje vía monitor a los dirigentes del Partido Popular.

En él se espera, se confía, en que Rajoy hable de cuestiones clave para este país: el caso Bárcenas y demás casos de corrupción que asolan el país, la corrección del déficit por parte de Eurostat, la revisión del cuadro macroeconómico que enviará el Gobierno a Bruselas en las próximas semanas, y también esperemos que nos cuente cuáles son los próximos pasos legislativos que va a dar el Gobierno. Son, como digo, todo esperanzas, porque de lo que va a decir Rajoy –además de vanagloriarse del nuevo plan de proveedores anunciado ayer por Montoro- poco, por no decir nada, se sabe. Lo único que está claro es que será un mensaje unidireccional, en el que no habrá preguntas, y del que todos nos terminaremos haciendo eco de una u otra manera.

Y qué quieren que les diga. Es triste. Es triste ver a un presidente del Gobierno acochinado en tablas, aplicando la ley del silencio cuando España se la juega. Se la juega en lo económico, en lo social y en lo político. Tres pilares básicos para el futuro de un país, que están en tela de juicio por la sociedad, y que requieren de un verdadero líder que pilote la nave de la recuperación, pero también de la ilusión y el Estado de ánimo de los ciudadanos. En definitiva, se necesita liderazgo para que la sociedad española pueda remar en una misma dirección, con un objetivo claro y definido por el que luchar. Y no dude Presidente, que si usted no se lo ofrece, sus ciudadanos lo buscarán en otro lado.