Relaja la pestaña, Gao

Estoy seguro de que te has dejado el lomo a troche y moche desde que te afincaste aquí. Qué le vamos a hacer, chico. Te pasa por haber elegido para tus posaderas este ingrato país donde la envidia es deporte nacional y la meritocracia no cuenta nunca, ni para nadie, ni para nada.

 

Por tanto, y por la constitucional y obligada presunción de inocencia, es lógico que exijas que nadie te llame mafioso. Pero, Gao Ping, eso me defrauda. A mí me gustaría que alguien en tu lugar tuviera las agallas de exigir que se le llamara mafioso, e irse de rositas; como muchos de los nacionales que han triunfado entre los nuestros, presidiendo comunidades autónomas o dirigiendo cajas de ahorros, y a quienes han respetado tanto la Justicia como la crisis.

Lo anterior, ya digo, seas un capo o no. Ahora, te digo dos cosas: primero, lo de advertir que quien ha manchado tu honra pagará por sus palabras, es propio, precisamente, de padrinos de película; segundo, ya es mala suerte, pero lo tuyo se ha truncado por un defecto de forma judicial, tan rebuscado y tan casual que se convierte en sospechoso, incluso si fuera cierto. Ergo, relaja la pestaña. Que lo de mafioso no va por ti, sino por el modelo nacional, tramposo y mendaz, que nos llevamos dando los españoles unos cuantos siglos. 

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