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La salida de Grecia del euro no está descartada por Alemania

El pasado viernes día 11, con el título Grecia y la tozuda realidad , recogía, en mi blog personal, aquellos argumentos de más peso que he venido exponiendo los lunes en Primera Hora (@phgestiona ) para defender la necesidad de permitir la salida de Grecia de la zona euro, con la consiguiente declaración de quiebra.

En el actual marco de “ortodoxia” político-económica, encabezada por Merkel y Sarkozy – y seguida por el resto de corifeos de la eurozona – donde se contempla como una gravísima irresponsabilidad la mera mención de la posibilidad del abandono del euro, por parte de Grecia, como una alternativa beneficiosa para todas las partes, mi postura – sin encontrarme solo, ya que es compartida por casi todos mis compañeros de tertulia, y por muchos especialistas internacionales, en particular en Alemania – vuelve a ser cuestionada como un mero ejercicio intelectual, lejano a la realidad política, que es la “autentica realidad”, ya que es la única que contará con los apoyos precisos.

Sobre esta mentalidad actual que ha terminado por deificar la acción política, subordinando la “verdad” a lo “realmente posible”, ya hablaré más adelante.

Sobre la inviabilidad, por su propia naturaleza, de las medidas exigidas a Grecia, por parte del BCE y de los eurolíderes, ya he escrito suficientemente en el artículo reseñado anteriormente.

Hoy me quiero limitar a descubrir como unas son las posiciones públicas de nuestros líderes, en este caso la señora Merkel, y otras las alternativas que realmente se plantean.

Este lunes, 14 de noviembre, el semanario Der Spiegel (http://www.spiegel.de/international/europe/0,1518,797399,00.html ) , en su edición online internacional, informa que los expertos del Ministerio de Finanzas alemán han estado simulando una variedad de escenarios basados ​​en diferentes supuestos. Entre estos escenarios se contempla la salida de Grecia de la zona euro. Entre las conclusiones de este supuesto se encuentra el que el mismo podría incluso contribuir a la consolidación de la zona euro en el largo plazo, después de un período inicial de la turbulencia. El razonamiento es que la unión monetaria podría ser más estable, sin su miembro más débil.

José Barta

Profesor de Estrategia para Mercados Hostiles

Consejero Banca de inversión

14 de noviembre 2011