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Una salida históricamente razonable

 

Pues para mí que don Rodrigo Rato está dando ejemplo. O predicando con él. Que el buen hombre nos quiere meter a Chicago entre pecho y espalda y por eso ni mira al pasado ni a su bolsillo, y tanto da la que haya liado en Bankia como ese millón doscientos mil eurazos que le tocarían como indemnización. Él se va predicando con la flexibilidad laboral y facilitando que le contraten en otra empresa. La indemnización es cosa de pobres, de miserables, de ratillas.

Ahora que nadie nos oye, vamos a llamar a las cosas por su nombre. Lo de rescate bancario o limitado, pero rescate, esa palabra que tanto le cuesta pronunciar a nuestro jefe de filas, es un eufemismo. Más que bancario habría que llamarlo cajario, porque es en las antiguas cajas ahora reconvertidas en bancos donde está la madre del cordero. Y de limitado nada. El agujero es de dimensiones ignotas, ergo el calificativo que menos le va es el de limitado.

 

Mientras, me dice un amigo que toda esta crisis de especulación, de fondos públicos para entidades saqueadas que a su vez compran con el dinero que no tienen el dinero que no tienen los Estados, es una cortina de humo para la que están preparando Israel e Irán, con China y Rusia decidiendo de parte de quién se ponen. Aleluya, me digo, al fin una salida, sangrienta pero históricamente razonable, al fango en el que mal sobrevivimos.