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Sensibilidad y eficacia en la conservación de las carreteras

Un informe realizado por la Asociación Española de la Carretera, ha puesto de manifiesto el peligro que, para la circulación y el tráfico, suponen las carreteras españolas debido a su estado. Este informe indica que en los últimos años, el estado de nuestros viales ha empeorado y revela que las carreteras de dependencia estatal que se encuentran en peor estado de conservación y, que por lo tanto necesitarían una mayor inversión, se encuentran en Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña y Andalucía. Y, por lo que se refiere a las carreteras de competencia de las comunidades autónomas, las que en peor estado están, son las de Murcia, Aragón, Galicia y Asturias. Tenemos que destacar que, los deterioros se han observado a simple vista, en 3.500 tramos de toda la red de carreteras de España, con una longitud de cien metros cada uno, elegidos al azar. O sea, que un tercio de las carreteras se encuentran en un estado deficiente de conservación y se precisarían unos 4.000 millones de euros, para alcanzar una excelente calidad.

El propio presidente de la Asociación Española de la Carretera, Miguel María Muñoz, ha declarado al respecto que “…en España no necesitamos muchos más kilómetros de autovías, sino carreteras mas anchas, más preparadas y con más servicios”, y ha apostillado que “el énfasis ha de ponerse en la conservación, aunque sea más lucido cortar cintas”.

Es lógico que si el estado de nuestras carreteras es deficiente, los accidentes se producirán con mayor facilidad debido a ello. Pero, cuando un accidente se produce, la DGT siempre imputa la causa al conductor o conductores. Nunca al estado de la carretera: “que si la velocidad era excesiva, que si había sobrepasado el nivel permitido de alcohol en sangre, que si el vehículo no estaba en buenas condiciones, que hubo un fallo humano”, etc.., pero nunca, se dice que ese accidente pudo ser causado por el mal estado de la carretera. Si la DGT resta puntos a los conductores ”alocados”, también debería de restarlos al Ministerio de Fomento y a las Consejerías competentes de nuestras Comunidades Autónomas, precisamente, por el peligro que supone rodar por una de estas vías en malas condiciones.

Llega ahora un nuevo Gobierno del que se espera que sea sensible y muestre su eficacia en conservar las carreteras españolas en buen estado, porque ello puede salvar muchas vidas y eso, le corresponde al Ministerio de Fomento. Una de sus competencias es la de construir y conservar las infraestructuras para un tráfico más fluido y seguro. Lo demás, sería mirar para otro lado, para no querer ser cómplice en los accidentes que se producen en nuestras carreteras, a causa del mal estado de conservación. Pero, posiblemente, la política de los nuevos gobernantes en este sentido, será más eficaz que  la practicada por el Gabinete anterior.
 

Wenceslao Pérez Gómez, director de Gestiona Motor