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Si bebes… ¡¡No arrancas!!

Esta nueva normativa que, como hemos dicho, estará en vigor a partir del día 1 de julio, obliga a todos los camiones, autobuses o autocares y turismos, excepto las motocicletas, que circulen por las carreteras francesas, independientemente de su nacionalidad, a que lleven a bordo un etilómetro o alcoholímetro que comprobará si el conductor cumple los límites permitidos de consumo de alcohol para poder circular. Este aparato deberá de poseer un certificado de homologación, en el que se incluya la fecha de revisión y un distintivo del fabricante que indique que cumple los requisitos exigidos, entre otros, que el vehículo quede inmovilizado si el conductor supera los límites permitidos, por lo que todos los vehículos equipados con el certificado de inmovilización de vehículos se considerará que cumplen con el susodicho decreto. Tenemos que recordar que en Francia, el límite de alcohol permitido está fijado en 0'25 miligramos por litro de aire expirado, que es similar a la normativa española.

La idea de no poder arrancar el coche si se sobrepasa la tasa de alcohol de su conductor, es excelente, puesto que según las estadísticas, el alcohol es una de las mayores causas de accidentalidad que supera, con mucho, a la de la velocidad.

 

Esta nueva normativa francesa afecta muy directamente a los conductores españoles, sobre todo a los transportistas que deben atravesar el territorio galo para llevar mercancías a los países de Centroeuropa y, también, a todos aquellos automovilistas que circulen por Francia, ya sea para hacer turismo o como vía para un destino en cualquier otra nación europea.

Según fuentes consultadas, la instalación de un etilómetro en un vehículo, cualquiera que sea su tipo, tiene un coste aproximado a 1.000 euros, si bien, se espera que ante una gran demanda a consecuencia de esta nueva normativa, su precio se reduzca.

 

Por otra parte, los fabricantes de vehículos franceses, como Renault, Peugeot, Citroën y de camiones como Renault Trucks, deberán instalar en fábrica y con el equipamiento de serie, el alcoholímetro para los vehículos nuevos que se vendan en Francia. Pero, ahora, surge la pregunta: ¿Estos vehículos estarán equipados con ese aparato cuando se vendan en España?.

Decíamos al principio que el país vecino es pionero y abanderado en tomar esta medida, por lo que es de prever que, en futuro no muy lejano, el resto de los países que integran la Unión Europea, incluida España, se acojan a la misma, al objeto de reducir la siniestralidad en las carreteras y conseguir una mayor seguridad vial.

Hay que añadir que este decreto que entra en vigor el 1 de julio de este año, tiene una moratoria de cuatro meses, próximo para que se impongan las oportunas sanciones, esto es, hasta el 1 de noviembre de 2012.

La medida es buena y, si el objetivo es reducir los accidentes, los muertos y heridos en ellos como consecuencia de superar la tasa de alcohol de los conductores, ¡¡Chapeau!!, nunca mejor dicho.