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Los sueldos de los banqueros, a debate

Una norma que obligará a las entidades a ofrecer somo salario variable un máximo de dos veces el salario fijo. Un auténtico cambio en la forma de entender las remuneraciones, ya que hasta ahora el fijo era lo de menos en el sector financiero, puesto que el grueso iba ligado a bonus respecto a resultados y objetivos. Sin embargo, con esta limitación se busca hacer más responsables si cabe a los gestores, de manera que se evite la toma de decisiones incorrectas que puedan poner a olos bancos en situaciones que todos sabemos y hemos visto hace relativamente poco.

Sin embargo esta decisión de Europa, que todavía tiene muchos pasos por delante, y muchos visos de salir aprobada, puede poner en marcha un auténtico éxodo de entidades financieras hacia otros Continentes. La primera en anunciarlo ha sido HSBC, quien alerta de que si se limitan las remuneraciones, planteará su marcha a Hong Kong. Pero no sólo es Asia uno de los lugares favoritos por los banqueros, también lo es Estados Unidos, en donde no se ponen reparos. Y es éste éxodo precisamente, el que está llevando a que la propuesta europea cuente con el respaldo de buena parte de los países, a excepción del Reino Unido, que teme perder buena parte de su negocio en la City. No olvidemos que sus banqueros representan el 10% de la economía británica, y eso es algo que ahora mismo el gobierno británico no se puede permitir.

Una nueva china en el zapato de las relaciones entre el Viejo Continente y las Islas, que siguen tensando la cuerda de las relaciones. Y es que David Cameron no lo tiene sencillo: las encuestas hablan de que más del 56% de los ciudadanos no quiere estar en Europa, pero al mismo tiempo, él es consciente de la importancia que tiene para el país su pertenencia al Club: en primer lugar, porque Europa es el principal cliente de sus exportaciones y, después, porque si se produce la ruptpura, miles de empresas se irían de allí, en busca de un espacio en el que no tuvieran que pagar aranceles por las transacciones con los que –tradicionalmente- han sido sus socios. ¿Y qué busca Cameron? Pues básicamente un acuerdo similar al de Noruega, que paga un canon cercano al 0,2% de su PIB, aunque no le exime de cumplir la mayor parte de las normativas europeas.