Noticias

Una tremenda injusticia

Empresarios y sindicatos han estado malgastando el tiempo durante años. Primero, porque el anterior  representante de los empresarios, Gerardo Díaz Ferrán, estaba más preocupado de la delicada situación de sus empresas que de ejercer las labores de presidente de la CEOE.

Segundo, porque los sindicatos están muy cómodos en su poltrona y no querían afearle la legislatura al 'bueno' de Zapatero. Lo mejor era seguir callado y continuar recibiendo subvenciones. Al final, para salvar su imagen, montaron una huelga general que ni ellos mismos se creían.

Los unos por los otros, la casa sin barrer, y ahora la patata caliente se la pasan al Gobierno, que se ve obligado a legislar, ya veremos bajo qué fórmula. Pero ahora surge el interrogante que muchos se harán: ¿por qué el Gobierno del PP legisla la reforma laboral nada más llegar a La Moncloa?

Pues si alguien no sabe la respuesta, yo se la diré. Porque hay 5,2 millones de parados, de dramas familiares, de personas sin recursos. Porque unos señores que viven de la subvención pública y que tendrían que haber llegado a acuerdos en materia laboral, no han hecho sus deberes. Y no han conseguido frenar la sangría de puestos de trabajo que hemos vivido en los últimos años.

Y eso es tremendo. Una vez más, unos señores con el sillón calentito y el bolsillo lleno -como los directivos de banca- juegan con el pan de muchos millones de españoles. Y eso tiene un nombre: una profunda injusticia.

Los sindicatos se han preocupado en los últimos años por las condiciones de los trabajadores sin tener en cuenta a los que no pueden acceder a un trabajo. A este paso, los sindicatos defenderán los derechos de unos pocos trabajadores mientras millones de parados siguen sin empleo. Pero ellos tendrán su subvención en el bolsillo… salvo que la ministra Báñez tenga los arrestos suficientes para cortarles el grifo y enfrentarse de verdad a ellos.

Al menos, les alabo en que, llegados a los cinco millones de parados, hayan llegado a un acuerdo sobre la negociación colectiva. Les ha costado verlo pero lo han logrado… Nunca es tarde si la dicha es buena. Mejor bajar el sueldo a todos que no despedir a unos cuantos. Se llama solidaridad. Esperemos que esto frene la sangría de empleos de los últimos años. Al menos para evitar que más empresas sigan planteando despidos y más trabajadores sigan sufriendo esta profunda injusticia.