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Pensiones al borde de la quiebra

A día de hoy España cuenta con 9,3 millones de pensionistas que cuestan al Estado más de 8.300 millones de euros al mes. La cuenta suma y sigue frente a unos ingresos por cotizaciones que  no son suficientes para compensar el déficit del sistema. Además recurrir al fondo de reserva ha pasado de lo ‘extra’ a lo ordinario, así el año pasado se sacaron 15.300 millones de ‘la hucha’, la cantidad más alta de los últimos tres años. Los expertos creen que la bancarrota está a la vuelta de la esquina.

¡A ver si me jubilo y me dedico a vivir!, más de una vez hemos escuchado esta frase en boca de nuestros padres y abuelos. Un disfrutar de la vida que hasta hace unos años se daba por seguro correría a cuenta de lo que todos los españoles aportábamos, por solidaridad, a la Seguridad Social. Sin embargo las tornas han cambiado y el énfasis de la expresión se acompaña de una inquietante pregunta ¿quién me va a pagar la pensión?

Y es que el sistema es más que deficitario. Tal y como se extrae del último Informe de Contabilidad Nacional del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, hasta el mes de agosto de este año el sistema registró un déficit de 7.543 millones de euros, lo que supone un 0,70 por ciento del PIB.

Diferencia que se amplía hasta los 15.439 millones si nos limitamos al epígrafe de las pensiones. Frente a los 66.863 millones de euros que hasta el mes de agosto aportaron las cotizaciones a las arcas del Estado, el gasto de pensiones contributivas (PC) y no contributivas (PNC) ascendió hasta los 82.302 millones de euros. Cifra sobre la que hay que tener en cuenta los más de 8.200 millones de euros de las PNC que se abonan vía impuestos y los complementos a mínimos que son asumidos por el Estado.

Para cubrir este descubierto y poder pagar la nómina de los 9,3 millones de pensionistas el Estado el estado recurre al Fondo de Reserva de la Seguridad Social, o lo que a pie de calle conocemos como ‘la hucha de las pensiones’, creado en el año 2.000 y que se alimentaba del superávit del sistema.

Así y hasta 2.011 se consiguió ahorrar un total de 66.815 millones de euros. Pero el envejecimiento de la población española – con las mujeres más longevas de Europa (85 años de media)- unido a los efectos de una crisis que ha destruido 3,3 millones de puestos de trabajo obligó al Estado a romper el cerdito en 2.012. Desde entonces y hasta julio de este año se han sacado 37.701 millones de euros, cifra a la que hay que añadir los 5.350 millones de aportados al Fondo de Reserva por los excedentes de la gestión de las Mutuas hasta finales del año pasado. En definitiva, que en apenas 3,5 años la hucha se ha vaciado en 43.051 millones de euros -más del 64,4 por ciento de lo ahorrado en 11 años-.

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A este ritmo y si no se toman medidas algunos de expertos a la bancarrota en el corto plazo. Miguel Córdoba Bueno, profesor de Economía Financiera de la Universidad San Pablo CEU, Gema Fernández-Avilés, profesora en el Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Castilla la Mancha y Mª. del Carmen García,  profesora en el Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad San Pablo CEU, coinciden en su informe ¿Se está adentrando el sistema español de pensiones en zona sísmica? en que “este fondo sólo cubriría este déficit hasta el año 2019, momento a partir del cual se produciría la quiebra del sistema de pensiones, y sólo quedaría la apelación al déficit público en un determinado porcentaje del PIB”.

Algo que no parece posible ya que pertenecer al Club de los 28 (Unión Europea) nos compromete con unos objetivos de déficit del 4,2 por ciento este año, 2,8 por ciento en 2016 y 1,4 por ciento en 2017, así hasta conseguir el equilibrio presupuestario en 2.018. Es decir, por esta vía no hay margen de maniobra.

A este respecto, Ángel de la Fuente, doctor en Ciencias Económicas y director de Fedea, considera que estas opiniones son “demasiado alarmistas. El que se acabe el Fondo de Reserva no implica en absoluto la quiebra del sistema. Además, la recuperación debería permitir reducir el uso del Fondo y que dure más tiempo. Dudo mucho que se acabe en 4 años”.

Ratios cada vez más adversos

No obstante, de la Fuente, comparte la idea de que la situación del sistema será complicada durante las próximas décadas, en buena parte por motivos demográficos ya que “el ratio entre cotizantes y pensionistas es y será cada vez más adverso”. Para que el sistema sea sostenible en esta situación, es necesario que las pensiones vayan reduciéndose como fracción de los salarios en los años previos a la jubilación. Pero esto no quiere decir necesariamente que las pensiones tengan que reducirse en términos absolutos.

En ello jugará un papel importante el aumento de la productividad de la economía  “si tenemos un crecimiento de la productividad razonable las pensión en términos absolutos puede seguir creciendo aunque lo hará menos que el salario”.

Ahora bien las medidas necesarias para fomentar el crecimiento de la productividad tardan su tiempo en actuar. La mejora de la productividad “y pasa por la educación, la investigación… no son políticas que tengan efectos inmediatos y aunque sería muy conveniente empezar ya a sembrar, los resultados no se verán en los salarios hasta pasados unos cuantos años”.

Un panorama nada halagüeño ante el que las soluciones pasan por medidas que restan votos.

Los impuestos del Pacto de Toledo

La convocatoria del Pacto de Toledo es uno de los deberes prioritarios de Gobierno que resulte elegido tras las elecciones del próximo 20 de diciembre. Una reunión en la que se debatirá cómo se financiará la partida de más de 120.000 millones de euros (más de 3.300 millones que la de 2015) destinadas a sufragar las pensiones y que se recoge en los Presupuestos Generales del Estado para el año próximo.

Según el modelo actual las pensiones de jubilación y las llamadas de muerte y supervivencia (viudedad, orfandad y favor de familiares) se sufragan a partir de los ingresos que se reciben por cotizaciones sociales. La propuesta, para la que a priori habrá consenso, es desarrollar un sistema de financiación mixta, por el que las últimas pasen a financiarse vía impuestos (IVA, Sociedades, impuestos verdes, etc…).

“Seguramente algo de esto habrá que hacer, aunque las cotizaciones  ya son muy altas y tampoco nos sobra de otras cosas”, detalla De la Fuente, “mucho más de la viudedad no creo que se pueda financiar vía impuestos”.

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Jubilarse a los 70

Para José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE) “la sostenibilidad a largo plazo del sistema requiere una reforma más profunda”. Feito propone “incrementar la contributividad del sistema y aproximar la edad de jubilación a los 70 años en un proceso progresivo “que guarde proporción con el envejecimiento de la población”. Así se incrementaría el periodo de cotización en dos meses por semestre hasta, en un periodo aproximado de seis años, llegar al mínimo de 40 años que daría derecho percibir el 100 por cien de la prestación. Además el importe sería proporcional a los años cotizados “es una regla de tres; si cotizas 20 años la pensión que te correspondería sería el 50 por ciento de la máxima; si cotizas 30 el 75 por ciento, y así sucesivamente”.

La propuesta supone dar un acelerón al proceso que ya se inició en 2013 con la Reforma del Sistema de Pensiones y por la que el mínimo se eleva gradualmente a razón de tres meses por año, hasta llegar en 2027 a los 38 años y 6 meses, o lo que es lo mismo, a los 67 años.

La tesis del Presidente del IEE es defendida también por Miguel Córdoba, que añade “hay que contar con el aumento de salarios que influyen en las pensiones medias de los futuros jubilados, lo que elevará el coste al alza, por lo que se hace necesario incrementar, como mínimo hasta los 70 años la edad base de jubilación”.  Córdoba explica la necesidad de añadir medidas ciertamente impopulares, entre ellas “disminuir las prestaciones por jubilación e incrementar la tributación y las cotizaciones sociales con el objetivo de que vayan directamente a financiar el gap de 15 años entre la edad de jubilación y fallecimiento”. Además se debe “fomentar la jubilación activa”, algo que ya se ha puesto en marcha por parte del actual Gobierno, a través de la figura de la jubilación parcial o la jubilación flexible.

Sistema mixto de financiación

Otra de las propuestas defendidas por Córdoba es la de “introducir un sistema mixto de pensiones por tramos para las nuevas generaciones”. Con ello se cotizaría por una pensión mínima de subsistencia que se completaría con aportaciones de las empresas a planes de pensiones privados.

Propuesta que no comparte el director de Fedea quien no ve clara la transición a un sistema de pensiones de subsistencia a la anglosajona porque algunas cohortes terminarían recibiendo pensiones muy bajas tras haber pagado cotizaciones muy elevadas para pagar pensiones más generosas a sus mayores.

De lo que sí es partidario De la Fuente, además de las dos reformas ya adoptadas en años recientes, es de “hacer más atractivo tener niños, lo que entre otras cosas pasa por facilitar la reincorporación al mercado de trabajo de las mujeres tras la maternidad, con más guarderías y horarios escolares adaptados a las jornadas laborales, por ejemplo. Eso es más efectivo que los cheques bebés o las subidas en las pensiones por su contribución demográfica”.

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Glosario

Fondo de Reserva: la conocida como hucha de las pensiones. Dinero que se ahorra durante los años en los que los ingresos superan al gasto y se reserva para circunstancias ‘extraordinarias’.

Factor de sostenibilidad: instrumento que vincula el importe de las pensiones de jubilación a la evolución de la esperanza de vida de los pensionistas.

Índice de revalorización: porcentaje de subida de las pensiones fijado en un mínimo del 0,25 por ciento y que no podrá ser al IPC del año anterior más el 0,50 por ciento.

Edad mínima de jubilación: en el caso de España para cobrar el 100 por cien del importe de la pensión, en 2015 se requiere un mínimo de 35 años y 9 meses cotizados, lo que equivale a 65 años. Ésta se irá incrementando progresivamente hasta 2.027, año en el que se exigirá un mínimo de 38 años y 6 meses para jubilarse, lo que se traduce en 67 años de vida.

Contribución demográfica: número de hijos que aportan las mujeres al sistema. El Gobierno ha aprobado este verano una medida por la que las madres con 2 hijos percibirán un 5 por ciento más de pensión, con 3 un 10 por ciento y con 4 o más un 15 por ciento.