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¿Tan endeudada está España?

En su momento ya hablamos de la importancia del déficit público en nuestro día a día. Su influencia no afecta sólo a alejados conceptos macroeconómicos que influencian el PIB de un país, sino que tienen efectos directos en su economía real: en los impuestos, en los servicios, en los recortes y en general en nuestro día a día.

Pero el déficit tiene una estrecha relación con la deuda, ya que al final ésta no es más que la acumulación de déficits en el tiempo.

La secuencia es simple. En el año 0, si gasto más de lo que ingreso, genero un déficit, cuya cobertura se hace mediante deuda, que es un dinero que nos dejan terceros para poder pagar el déficit generado. Y si año tras año voy generando déficit, voy a tener cada vez más deuda con terceros que financiarán mi actividad.

Por tanto, la deuda por sí misma no tiene porqué ser mala, pero un exceso de ella es negativo porque:

  1. Implica que el país tiene un problema estructural, ya que de forma recurrente gasta más de lo que ingresa. Se necesitará incrementar ingresos o reducir gastos.
  2. Cuanta más deuda tengo, más cara me va a salir, ya que más riesgo de impago tengo. Por tanto tendré más gastos financieros.
  3. Vinculado a lo anterior, si tengo más volumen de deuda, y deuda más cara, el problema es que cada vez tengo que destinar una mayor parte de mi presupuesto anual a pagar intereses.

Deuda Pública

Pese a los grandes incrementos sufridos desde 2007 hasta 2011 (con cheques bebé, bajadas de impuestos, diversos planes E…) España es un país cuya deuda pública ahora mismo se encuentra en la línea con otros países desarrollados, en niveles equiparables a la media de la UE e inferior a países como Francia o Italia.

gráfico 1

Precisamente la relativamente baja deuda permitió incrementar el gasto inicialmente mucho más que otros países, lo que generó los famosos brotes verdes que en realidad sólo fueron el reflejo de ese gasto extra, pero no implicó una reactivación económica real.

En cualquier caso, el endeudamiento también tiene cierta raíz cultural, si distribuimos los datos anteriores en un gráfico de Europa, vemos que la distribución no es aleatoria:

gráfico 2

Este mapa fue ampliamente comentado con los rescates de Grecia, Portugal o Irlanda, ya que es evidente que la zona centro-sur europea tiene mayor propensión al endeudamiento que los países de la zona centro/nórdicos.

Deuda Privada

En cambio, en relación a la deuda privada (la que tienen a título personal los habitantes del país) estamos a niveles elevados. De hecho, en 2009 la deuda era un 22% superior a la actual (203% PIB vs 165% actual), sin duda derivado de la burbuja inmobiliaria. Vemos que la marcada evolución a la baja es un caso muy puntual de España, ya que el resto de países no tienen esa bajada tan abrupta:

Fuente: Eurostat

En este caso sí vemos que los países nórdicos tienen una deuda similar a la española, siguiendo la línea de las diferencias culturales mencionadas previamente:

Fuente: Eurostat

¿Es la deuda un problema?

Depende. En sí mismo la deuda no es ni buena ni mala. Si yo debo 100.000€ y tengo hipotecada una vivienda que vale 2 millones, no existe problema alguno. En cambio, si debo 200.000€ cuya garantía es un piso con escaso valor, seguramente tengo un problema. De la misma forma que influye la capacidad de generación de flujos para repagar la deuda.

Si vemos un caso extremo, como el griego, es un problema, pues ni tienen demasiados activos que liquidar, ni flujos de caja que puedan generar efectivo para el pago de la deuda.

En el caso de España la problemática se encuentra en la generación de flujos para pagar la deuda y tiene dos nombres propios:

  • La economía sumergida y fraude fiscal en el supuesto de la deuda pública, que tiene un impacto de un déficit de ingresos superior al 20% del PIB y que, por tanto, resta unos ingresos enormes al Estado, que podrían reducir el déficit o emitir menos deuda.
  • El desempleo es una rémora para la generación de recursos para afrontar el pago de la deuda privada, muy enfocada a la deuda inmobiliaria dada su preferencia cultural por la compra en lugar del alquiler.

En definitiva, la deuda es un herramienta que todo el mundo utiliza, desde los países más solventes a los menos solventes, y por ello no se debe estigmatizar. El problema viene cuando se abusa de ese instrumento alcanzando niveles insostenibles.

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