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Un líder con tres inteligencias

El directivo ya no manda sobre sus trabajadores, sino que los últimos reclaman su atención al primero

Los tiempos están cambiando, se ha pasado de haber un líder que transmite órdenes a sus empleados a una situación en la que los trabajadores reclaman a sus superiores que presten mayor atención a su equipo.

Marta Díaz Barrera, Asesora de Talento y fundadora de Talentoscopio, manifiesta que “el directivo del futuro además de guiar e influir positivamente en su equipo, debe crear un clima de trabajo que transmita la motivación, la ilusión y la pasión por el proyecto. Un entorno que aúne el pensamiento estratégico, con el analítico y el enfoque social con el colaborativo”. Por ello, este nuevo líder tiene tres inteligencias que no tenían sus predecesores.

Una inteligencia emocional en la que se toma conciencia de las emociones, comprende los sentimientos de los demás, tolera las presiones y frustraciones que soportan sus empleados en sus puestos de trabajo y acentúa la capacidad de trabajar en equipo. Además, este líder inteligentemente emocional adopta una actitud empática y social que brindará mayores oportunidades de desarrollo personal y participa, delibera y convive con todos sus trabajadores en un ambiente armónico.

Por otro lado, debe tener la capacidad de adaptarse a otras culturas, detalles o cosas que en ocasiones resultan imperceptibles, esto se conoce como la Inteligencia Cultural. Este directivo es capaz de interactuar con personas de otros países y culturas sin que la situación afecte a su efectividad. Además, aportaría herramientas y para obtener una mejor negociación con personas de otras nacionalidades.

Finalmente está la Inteligencia Generacional, que consiste en saber guiar los talentos de todas las personas que integran a su plantilla independientemente de la generación a la que pertenecen. Con esta táctica, el directivo podrá evitar distintos conflictos ocasionados por las diferencias en la manera de pensar de sus trabajadores.

Díaz Barrera destaca que este “liderazgo feliz y las competencias digitales, son las nuevas ventajas competitivas del siglo XXI”, algo que se consigue cuando el líder muestra humildad, respeto e inspiración porque en el epicentro de su actividad están las personas que realizan el trabajo.

Yasmina Pena