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¿Y si Grecia sale del euro?

Mucho se está hablando de la posible salida de Grecia de la Eurozona. Después de las elecciones y de la victoria de Syriza, se espera que la nueva Administración griega busque reducir la austeridad y renegociar la deuda pública pendiente.

Crédito y Caución ha estudiado el impacto que tendría la salida de Grecia del euro, y consideran que existe una baja probabilidad de que Grecia diga adiós al euro en el escenario de negociación que se abre.

El partido vencedor de las elecciones griegas ha afirmado que abandonar la moneda única no está dentro de sus planes, además las encuestan dicen que los votantes griegos tampoco lo quieren. A este deseo de que Grecia no abandone el euro se suman los líderes de la Eurozona, que temen que su salida desestabilice la divisa y además sirva de precedente para otros países.

Desde Crédito y Caución consideran que el impacto de una salida de Grecia del euro sobre España sería limitado. En 2011 y 2012 sí hubo miedo, y es que si el país heleno hubiera salido se temía que que España y Portugal también lo hubieran hecho, pero ahora es diferente, el marco institucional de la Eurozona es más sólido, y el miedo al contagio se ha reducido después de la creación de una unión bancaria parcial, un fondo de emergencias permanente y unas mejores condiciones económicas.

La salida de Grecia de la zona euro tendría un efecto negativo en las relaciones comerciales y financieras con el resto de países de la zona. Las más afectadas serían las empresas extranjeras que exportan a Grecia y es que la nueva divisa podría incrementar el valor de los precios. Según Crédito y Caución, los activos o los pasivos griegos de entidades financieras extranjeras perderían valor por la depreciación de la divisa.

Grecia y su propia economía

En la economía griega también tendría consecuencias la salida. En su análisis Crédito y Caución considera que después de que en 2014 la economía se haya estabilizado y que este año esté previsto que se aumente un 1,9%, si se van de la moneda única podría no ser así. Grecia ha conseguido equilibrar los gastos y los ingresos, excluyendo los pagos de deuda, tienen una tasa de desempleo del 27% y sus bancos todavía dependen de la ayuda del Banco Central Europeo.

Al despedirse del euro, Grecia impondría controles de capital sobre las disposiciones de efectivo en los cajeros y los pagos en euro, alterando de este modo las transacciones empresariales tanto nacionales como internacionales. Según apunta Crédito y Caución, la congelación total podría alargarse durante días y los controles de capital internacional durarían muchos meses. Tras la introducción de la nueva divisa, los depósitos bancarios serían redenominados.

A estos problemas se suma el sector bancario, y es que podría colapsarse ya que los bancos dependen en gran medida de financiación extranjera. Habría más controles de capital y puede que se diera una escasez de disponibilidad de divisas.

En general, según este estudio, todas las empresas se verían influidas, siendo las más afectadas negativamente las que importan gran cantidad de sus productos y los venden de manera interna, ya que con la nueva divisa los costes de importación aumentarían significativamente. Las empresas que compran y vendes sus productos y servicios solo en el mercado interno también se verían afectadas. La parte positiva la aportan las empresas que podrían beneficiarse de la depreciación de la divisa a medio y largo plazo, pues los precios de exportación podrían ser más bajos.

Por sectores, los más expuestos a la crisis de liquidez o a una brusca contratación de la actividad económica son la construcción, el comercio, los productos de lujo y el transporte, a corto plazo también el turismo. Los sectores de los productos de alimentación básicos, la agricultura y la energía al ser artículos de primera necesidad deberían mostrar una mayor resistencia.

Mª Asun Ten Olabarria

Foto: GTRES