Seis de cada diez accidentes con lesionados en los que se ve involucrada una motocicleta son causados por otro tipo de vehículo, como turismos, furgonetas o camiones, según un estudio de Fundación Mutua Madrileña.
Es una de las conclusiones del Estudio de Siniestralidad Vial en Motocicletas de la Fundación Mutua Madrileña, elaborado en colaboración con el Servicio de Estudios de Mutua Madrileña, que ha analizado más de 100.000 siniestros –40.000 de ellos con lesionados– ocurridos entre 2020 y 2024, así como una encuesta a una muestra de 600 motoristas.
El informe subraya que, pese a que las motos representan solo el 12% del parque de vehículos en España, los motoristas suponen más de una cuarta parte de los fallecidos en carretera y avisa de que los accidentes graves de moto se incrementaron un 13% en el último año analizado (2024).
Además, también destaca que los motoristas sufrieron 300 de los 1.040 siniestros mortales registrados en zonas interurbanas, autopistas y autovías, lo que representa el 28% del total, según datos de la DGT.
LOS MAYORES DE 54 REPRESENTAN LA MAYOR MORTALIDAD
Según la fundación, la mayor mortalidad recae en los mayores de 54 años, un dato que el estudio atribuye al «envejecimiento de la población y el incremento de un perfil de motorista que vuelve a conducir una moto tras años de inactividad». En cuanto a tipología de vehículo, los conductores de scooters son los que más accidentes sufren, superando en más de un 24% la media del conjunto de vehículos de dos ruedas.
El análisis revela además que los menores de 25 años son el grupo con mayor probabilidad de verse involucrados en un accidente, con un riesgo un 125% superior a la media del total de motoristas. Asimismo, 3 de cada 10 accidentes se producen con vehículos de menos de dos años de antigüedad, una participación que «supera con creces su peso en el parque», según Fundación Mutua Madrileña. También advierte de que la falta de experiencia incide en la frecuencia de siniestros y que a partir del tercer año de carnet la probabilidad de sufrir un accidente con lesionados se reduce a la mitad.
En cuanto al perfil temporal del siniestro, el viernes es el día de mayor riesgo para los conductores de ‘scooters’ en ciudad, mientras que el domingo concentra la mayor siniestralidad grave para las motos deportivas y de mayor cilindrada en carretera, siendo en ambos casos las horas centrales del día las de mayor incidencia.
Sobre las lesiones, el estudio concluye que dos de cada diez son graves –traumatismos craneoencefálicos, fracturas o lesiones medulares–, siendo las más frecuentes las que afectan a las extremidades inferiores. «Más del 60% de los conductores de moto que sufren lesiones graves se asocian a siniestros con motos de más de 250 centímetros cúbicos», se extrae del estudio, aunque apunta que el factor determinante no es solo la cilindrada, sino la relación entre la potencia de la moto y el peso del motorista.
CARENCIAS EN PROTECCIÓN MÁS ALLÁ DEL CASCO
La encuesta a motoristas también revela carencias en el uso de equipamiento de protección más allá del casco, ya que el 15% de los encuestados considera que otras prendas específicas –guantes, chaquetas, pantalones o botas– son opcionales o innecesarias para todos los desplazamientos.
«En particular, este comportamiento se observa principalmente en motociclistas urbanos, entre los que menos de un 15% utiliza pantalón o calzado especializado durante la conducción por razones de comodidad y apariencia. Sin embargo, son prendas ampliamente extendidas entre más del 80% de los que conducen la moto prinicpalmente para salir de ruta», ha explicado la Fundación.
Por su parte, el chaleco airbag solo lo utiliza el 6% de los encuestados, a pesar de que el estudio lo señala como un elemento que puede marcar una diferencia significativa en la severidad de las lesiones. No obstante, seis de cada diez motoristas reconocen que con la experiencia ha aumentado su percepción sobre la importancia de usar los equipamientos de protección.
Con todo, la Fundación Mutua Madrileña considera prioritario impulsar campañas de sensibilización y programas formativos dirigidos especialmente a conductores noveles y a entornos urbanos. «Solo mediante la colaboración entre administraciones, entidades privadas y la sociedad será posible avanzar hacia un escenario en el que la seguridad de los motoristas deje de ser una asignatura pendiente», ha afirmado la Fundación.