BMW Group sitúa la competividad en el centro del debate sobre la descarbonización en Europa, en un nuevo Diálogo SID

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BMW Group ha participado en una nueva edición de Diálogos SID, organizada por Spain Investors Day. Bajo el título “Europa en 2035: múltiples vías hacia la descarbonización”, la jornada ha reunido a representantes institucionales, empresariales y sectoriales para analizar los retos de Europa en su proceso de descarbonización y las distintas alternativas para avanzar hacia una economía más sostenible, competitiva y resiliente.

El encuentro abordó cuestiones clave como el horizonte de 2035, la competitividad industrial, la movilidad eléctrica, el papel de los consumidores y la necesidad de que la regulación europea impulse una transición verde irreversible, efectiva y capaz de estimular el mercado.

En su intervención, Manuel Terroba, presidente ejecutivo de BMW Group España y Portugal, explicó que “la transición hacia la movilidad sostenible debe realizarse de forma ordenada, posible y lógica, porque las condiciones del mercado, la infraestructura y las necesidades de los clientes siguen siendo muy diferentes en toda Europa. La neutralidad tecnológica es una necesidad y una propuesta de valor cuando una sola tecnología no puede responder a todos los casos de uso. Se trata de ofrecer al cliente distintas alternativas que permitan avanzar en la descarbonización, atendido a sus necesidades, usos y circunstancias. Para lograrlo, la colaboración público-privada es fundamental”.

Una visión integral de la descarbonización

Durante la mesa redonda sobre industria, energía y consumidores, Thomas Becker, vicepresidente sénior de Asuntos Externos y Sostenibilidad de BMW Group, expuso la visión estratégica de la compañía ante la transición hacia la descarbonización. Desde la perspectiva de BMW Group, la reducción de emisiones debe abordarse a lo largo de todo el ciclo de vida del vehículo, desde la cadena de suministro y la producción hasta la fase de uso y el final de vida del producto.

Becker subrayó que “La electromovilidad continuará siendo un pilar fundamental para alcanzar los objetivos climáticos. El reto ahora es crear las condiciones para que esa transición pueda acelerarse al ritmo necesario. En un contexto europeo heterogéneo, la trayectoria hacia el 100% de ventas de vehículos nuevos de cero emisiones en 2035 exige cerrar la brecha entre la ambición regulatoria y las condiciones reales del mercado”.

Asimismo, añadió que “la descarbonización no es una cuestión de elegir entre una tecnología u otra; no es una única herramienta, sino una caja con todas ellas. La solución pasa por escalar con mayor rapidez todas las alternativas que funcionan. Debemos prestar también atención a los materiales, la producción, la energía y la circularidad. Porque, al final, el éxito dependerá de reducir las emisiones a lo largo de toda la cadena de valor”.

Para BMW Group, Europa tiene la oportunidad de reforzar su resiliencia energética en el transporte por carretera mediante la movilización de sus propios recursos renovables y la combinación inteligente de electrificación y combustibles renovables. La electrificación permite reducir la demanda energética global, mientras que los combustibles renovables pueden desempeñar un papel complementario en aquellos ámbitos en los que la solución eléctrica afronta limitaciones técnicas, de infraestructura o de renovación del parque existente.

Con un marco regulatorio estable, seguridad para la inversión, sistemas de certificación sólidos y coordinación entre sectores, Europa puede transformar residuos agrícolas, forestales, urbanos y orgánicos en recursos estratégicos, impulsando la economía circular, la competitividad y la autonomía industrial. El reto ya no es demostrar que los combustibles renovables son posibles, sino crear las condiciones necesarias para movilizarlos, certificarlos y escalarlos industrialmente con la velocidad que exige la transición.

Desde BMW Group, la premisa es clara: la transición verde es irreversible y necesaria, pero debe avanzar preservando la competitividad europea. En este sentido, la regulación debe ser efectiva, proporcionar certidumbre y continuar estimulando el mercado. Bajo este enfoque, la compañía defiende una descarbonización eficaz, basada en soluciones tecnológicas diversas, la reducción de emisiones a lo largo de todo ciclo de vida del vehículo y adaptadas a las necesidades reales de los clientes y a las distintas velocidades de los mercados europeos.

Una transformación compartida entre industria, energía y consumidores

El Diálogo SID contó también con la participación de Ana Álvarez Rodríguez, directora de Asuntos Europeos y de la Oficina de Repsol en Bruselas; Arancha García, directora general de Industria y Medioambiente de ANFAC; Arturo Pérez de Lucía González, director general de AEDIVE; y Bernardo Velázquez, CEO de Acerinox y presidente de UNESID. La mesa abordó la descarbonización desde una perspectiva transversal, incorporando la visión de la industria de la automoción, el sector energético, la siderurgia, el ecosistema de la movilidad eléctrica y los usuarios.

Entre los principales asuntos tratados, los participantes destacaron la necesidad de compatibilizar los objetivos climáticos con la competitividad de la industria europea, acelerar el despliegue de infraestructuras, la seguridad regulatoria y la colaboración entre administraciones públicas, empresas y consumidores.

Europa y el horizonte de 2035

Posteriormente, tuvo lugar un diálogo centrado en Europa y su marco regulatorio, con la participación de Susana Solís, eurodiputada del PP y miembro de la Comisión de Medio Ambiente, Clima y Seguridad Alimentaria (ENVI), y Nicolás González Casares, eurodiputado del PSOE y miembro de la Comisión de Industria, Investigación y Energía del Parlamento Europeo. El diálogo abordó los retos asociados al horizonte de 2035, la competitividad de la industria europea y el papel de la regulación en la transición hacia una economía descarbonizada.

La clausura institucional corrió a cargo de Hugo Morán, secretario de Estado de Medio Ambiente, quien analizó los desafíos ambientales, económicos e institucionales que plantea la descarbonización en Europa.

El encuentro reforzó la importancia del diálogo público-privado para avanzar hacia una transición climáticamente ambiciosa, industrialmente viable y socialmente asumible. En este contexto, BMW Group reivindica la colaboración entre instituciones, empresas, sector energético, industria y usuarios como condición necesaria para acelerar la transformación de la movilidad en Europa.

 

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