Bruselas renuncia a crear un ‘banco malo’ europeo para atajar una escalada de préstamos dudosos

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La Comisión Europea ha descartado la posibilidad de crear un ‘banco malo’ europeo para atajar un posible incremento del préstamos dudosos en los balances de los bancos y, en su lugar, ha anunciado que explorará la posibilidad de poner en marcha una red europea que conecte las compañías nacionales de gestión de activos, como la Sociedad de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) en España.

El vicepresidente económico del Ejecutivo comunitario, Valdis Dombrovskis, y la comisaria de Servicios Financieros, Mairead McGuinness, han presentado este miércoles en una rueda de prensa la nueva estrategia de Bruselas para prevenir la acumulación de estos activos tóxicos, conocidos en inglés por las siglas NPL.

En ella, Bruselas descarta la creación de un ‘banco malo’ europeo porque considera que existen “varios factores” que lo dificultan, como por ejemplo la “diversidad” de carteras actuales de préstamos dudosos, las diferentes legislaciones sobre reestructuración y procedimientos de insolvencia y los “elevados costes” que supondría su puesta en marcha.

“Lo hemos analizado pero la realidad sigue siendo que estas deudas se resuelven a través de legislaciones nacionales de insolvencia y actualmente no vemos que sea factible elevarlo a nivel europeo”; ha defendido el letón.

En su lugar, anima a los Estados miembros a poner en marcha compañías de gestión de activos a nivel nacional y anuncia que estudiará “cómo se pueden crear sinergias y cooperación estableciendo una red europea” de estas sociedades, que las reúna con el Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad Bancaria Europea (EBA).

“Si varios países avanzan, la red podría construirse progresivamente, dependiendo de la velocidad y el alcance en el que los bancos sean golpeados en los Estados miembros”, explica la Comisión. Esta plataforma, en particular, serviría para que los ‘bancos malos’ nacionales “intercambien su experiencia y mejores prácticas, desarrollen estándares sobre datos y transparencia y coordinen demandas de acreedores cuando sea necesario”.

Una red europea que coordine la acción de estas compañías, continúa la estrategia, podrá “aumentar la efectividad colectiva” de los ‘bancos malos’ nacionales, pero sus beneficios finales dependerá, por ejemplo, de cuántos de ellos se pongan en marcha y del “grado de homogeneidad” que tengan.

LECCIONES DE LA CRISIS DE 2008

En su hoja de ruta, Bruselas advierte de que tras el descenso “gradual” de los últimos años, la tendencia se ha invertido incluso antes de la pandemia. En concreto, la proporción de préstamos dudosos en manos de la banca europea se situó en el 2,9% en el primer trimestre de 2020, una subida de tres décimas que rompió con la caída ininterrumpida observada desde finales de 2014.

Aunque se ha mantenido en niveles similares a lo largo de este año, la Comisión Europea ha destacado que “atajar” una posible escalada de los NPL “lo antes posible” es una “lección clave” que sacar de la anterior crisis económica. Por ello, el Ejecutivo comunitario ha dado el paso de presentar una nueva hoja de ruta que ha basado en otros tres pilares además del impulso a los ‘bancos malos’ nacionales.

En primer lugar, la estrategia pasa por desarrollar aún más los mercados secundarios para activos tóxicos para permitir que las entidades financieras se desprendan de los préstamos dudosos y al mismo tiempo “se fortalezca la protección de los deudores”. Un “paso clave” en este proceso sería la adopción de la propuesta sobre administradores y compradores de crédito, que siguen discutiendo el Parlamento Europeo y los gobiernos.

Por otro lado, el Ejecutivo comunitario aboga por un marco legislativo sobre procedimientos de insolvencia y recuperación de deudas más armonizado a nivel europeo que sirva para dar “certidumbre legal” y para acelerar la “recuperación del valor” en beneficio tanto del acreedor como del deudor.

Finalmente, la estrategia recuerda que los Estados miembros tienen en sus manos una serie de herramientas a raíz de la crisis del coronavirus que pueden seguir utilizando para apoyar la liquidez y solvencia del sector financiero en caso de que se enfrente a problemas derivados de la misma.