Consejos para mantener el coche en forma tras muchos días de lluvia

Cochre Lluvia

Tener el coche expuesto a la lluvia durante muchos días es más exigente para su salud de lo que parece a simple vista: la humedad, los cambios de temperatura y la suciedad acumulada tras circular por vías embarradas, pueden acelerar el desgaste de sus componentes y afectar severamente a su rendimiento. Por eso, los expertos de Alquiber, la empresa líder en el alquiler de vehículos mediante la fórmula del renting flexible, ofrecen una serie de consejos para que se pueda poner en forma de nuevo el vehículo después de sufrir el paso por nuestro territorio de varias borrascas invernales encadenadas.

Limpieza profunda interior y exterior

La primera medida que recomiendan los técnicos de Alquiber, es librar al vehículo de la suciedad y las adherencias acumuladas tras discurrir por vías sucias y embarradas, empezando por los bajos. Esta es la zona más sensible a las salpicaduras de barro, aceites y salitre, ya que estos residuos pueden acumularse en el chasis y provocar corrosión. Lo indicado es dar un repaso al coche con agua a presión, limpiando bien los pasos de rueda y la parte inferior.

A continuación, es recomendable revisar la zona bajo el limpiaparabrisas, ya que suele acumular hojas y suciedad que, al estar mojadas, pueden taponar los drenajes. Limpiándola bien se evitará que el agua entre en el habitáculo o dañe componentes electrónicos.

En el interior del coche, si se nota olor a humedad o los cristales se empañan en exceso, será recomendable colocar un deshumidificador de gel de sílice, o un recipiente con arroz/carbón activo bajo los asientos, al menos un par de noches.

Revisión de componentes clave

Tras varias semanas de uso intensivo, la goma de las escobillas limpiaparabrisas pueden haberse agrietado o deformado. Si hacen ruido o dejan surcos, ha llegado el momento de cambiarlas. Tenemos que señalar que son un componente de seguridad básico.

Durante los días de conducción bajo el agua, también es recomendable revisar los neumáticos, ya que el agua oculta baches que pueden haber dañado la estructura e incluso, desalineado la dirección. Por eso, hay que revisar la presión y buscar bultos o cortes en los flancos.

También, se debe asegurar de que la humedad prolongada no ha provocado que una fina capa de óxido se haya generado en los discos de freno. Si al frenar se escucha un chirrido metálico, hay que darle unos días de uso normal en seco, para que se limpien. Pero si el ruido persiste o el pedal de freno vibra, se debe llevarlo al taller.

Además, también es recomendable limpiar y secar las gomas de las puertas para evitar que se cuarteen o se peguen y, revisar los bornes de la batería, ya que el frío y la humedad exigen más esfuerzo al coche a la hora de arrancar.

Líquidos y visibilidad

En las pausas entre tormentas, seguramente se habrá tenido que limpiar el cristal frontal con líquido limpiaparabrisas en diversas ocasiones. Hay que asegurarse de que no se ha agotado el depósito y rellenarlo con un líquido adecuado, que contenga anticongelante y desengrasante, no sólo agua. También, se deber recuperar la capacidad lumínica del vehículo, limpiando bien sus ópticas y librándolas de la película de agua y barro que las opaca.

Por último, los expertos de Alquiber ofrecen un dato curioso: si tras un día de lluvia se deja el coche en el garaje, lo ideal es dejar las ventanillas bajadas un par de centímetros, para que circule el aire y, la humedad no se quede atrapada dentro de la tapicería, provocando moho y malos olores.

 

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