El 30% de las empresas españolas no se plantea optar a los Fondos Europeos de Recuperación y Resiliencia

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Una de cada tres empresas españolas no se ha planteado optar a recibir algún tipo de ayuda por parte de los Fondos Europeos de Recuperación y Resiliencia, que asciende a 140.000 millones de euros, según ha informado la firma de servicios profesionales Grant Thornton.

La compañía ha elaborado un informe titulado ‘Global Business Pulse’ en el que pone de manifiesto que el 34% de los empresarios españoles que han sido consultados no han activado todavía ningún plan para poder optar a las ayudas pactadas entre el país y la Unión Europea. De ellos, un 17% de directivos son conscientes de que existen, pero no conocen el proceso para solicitarlas, y el mismo porcentaje asegura desconocer por completo el procedimiento para activar la solicitud.

A la espera de que durante la segunda mitad de año España reciba una primera partida, el Gobierno ha incluido en los Presupuestos de este año un total de 27.000 millones a financiar con dichos fondos.

El socio de Consultoría del Sector Público de Grant Thornton y miembro del equipo dedicado a fondos europeos de la firma (NextGen GT), Carlos González Luis, ha recordado que este paquete no son ayudas directas a empresas, sino que su objetivo es financiar programas de reformas e inversiones que estén alineados con los cuatro ejes transversales de transformación definidos por el plan nacional, cuyas líneas maestras el Gobierno enviará a Bruselas antes del 30 de abril.

Los proyectos presentados que tengan intención de aspirar a las ayudas deben estar enmarcados dentro de la transición ecológica, la transformación digital, la cohesión territorial y social y una España con igualdad de oportunidades.

Un 33% de empresarios ha declarado conocer estos ejes de transformación y estar preparando su documentación para solicitar las ayudas, en contraposición con otro 32% que ya sabe que no cumple con los requisitos para optar a estos fondos, pese a ser plenamente conocedores de todos los trámites para solicitarlos.

“A pesar de la inmensa cantidad de información publicada, el proceso de solicitud es una carrera de fondo y no acaba en la presentación de la documentación”, ha explicado Carlos González Luis. “En primer lugar, las empresas, públicas o privadas, medianas o grandes, deben buscar el proyecto adecuado y presentarlo, idealmente, a través de consorcios estratégicos. Conocer bien la Administración española y la estructura de las entidades públicas que vertebrarán estas ayudas también es esencial en el diseño inicial de los proyectos que optarán a financiación”, ha apuntado el socio de la Consultoría del Sector Público.

Desde su anuncio oficial en verano de 2020, la delimitación exacta de los procedimientos oficiales para este proyecto ha sido “lenta” y en ocasiones “no del todo clara”, según ha señalado la firma. Las distintas fases están ya programadas y, en la actualidad, las compañías todavía pueden seguir diseñando sus propuestas, sin perder de vista su pronta presentación ante los órganos responsables de evaluarlas.

“Tanto el Estado, como las comunidades autónomas y las entidades locales han designado ya a las agencias públicas que se encargarán de vehicular los fondos una vez que sean liberados por Bruselas”, ha explicado González Luis, antes de añadir que es recomendable, por tanto, que junto con el diseño de los proyectos se establezcan los primeros contactos con estos entes públicos para la adecuada gestión de los proyectos.

La fase de posicionamiento, en palabras de los expertos de Grant Thornton, se alargará hasta bien entrado septiembre. Un periodo en el que recomiendan “madurar” adecuadamente el proyecto, analizar cualquier novedad en las normas que regulan los fondos e ir creando la memoria de solicitud de las ayudas.

Hasta un 37% de empresas consultadas por Grant Thornton piensa que la falta de financiación es una de las principales limitaciones para su crecimiento futuro, por encima de la media europea, situada en un 34%.

La preocupación que muestran los directivos con la “excesiva normativa y burocratización en la gestión” que rodea a estos fondos es incluso mayor, ya que el 52% considera que es un factor que limita la utilidad de estas ayudas, por encima del 45% que así lo cree en el resto de Europa.

Una complejidad que puede incluso aumentar una vez que estén concedidas las ayudas y se pase a la fase de ejecución, que se inicia a medida que los proyectos van obteniendo la financiación. Un momento “determinante”, en el que es crucial saber justificar cómo se está haciendo uso de la ayuda recibida, según los expertos.

“La correcta gestión de la ejecución de las ayudas es tan importante como la ideación y la captación de la financiación”, ha señalado el socio de Auditoría del Sector Público y coordinador también del grupo NextGen GT de la Firma, Pablo Merello, quien ha recordado además que se trata de hacer un seguimiento del presupuesto obtenido, controlarlo técnicamente y gestionarlo de forma centralizada, de manera que administrativa y financieramente se sepa en todo momento cómo se está aprovechando la ayuda y si es el proyecto está saliendo adelante.