El 78% de las empresas tecnológicas en España reconoce tener dificultades para cubrir sus vacantes debido a la escasez de profesionales cualificados, una cifra que sitúa al mercado nacional cinco puntos por encima de la media global y europea, según los datos del informe sobre Desajuste de Talento 2026 elaborado por ManpowerGroup.
Dentro de este porcentaje, un 61% de las compañías afirma tener «algunas dificultades» y un 17% declara enfrentar «muchas dificultades» para encontrar el talento necesario. Este desajuste supera la media global (73%) y la europea (74%), reflejando la presión de la aceleración tecnológica y la adopción «masiva» de la inteligencia artificial (IA).
La directora general de Experis, Myriam Blázquez, ha destacado que el reto «ya no se limita» a encontrar perfiles técnicos, sino profesionales capaces de adaptarse, colaborar y resolver problemas complejos.
Según Blázquez, esa combinación de habilidades en entornos de «cambio constante» es cada vez más difícil de encontrar para las empresas del sector.
En cuanto a las habilidades blandas (‘soft skills’), las mayores dificultades en España se concentran en la profesionalidad y ética de trabajo (48%) y en la comunicación y trabajo en equipo (45%). El pensamiento crítico (40%) y la adaptabilidad (30%) completan el ranking de las competencias transversales «más escasas».
Respecto a las competencias técnicas, el desajuste se focaliza en la alfabetización en IA (34%) y en el desarrollo de modelos y aplicaciones de inteligencia artificial (33%). También resultan escasos los perfiles con habilidades de ingeniería y competencias tradicionales de TI y datos, ambos con un 30%.
Como respuesta, el 43% de las tecnológicas españolas utiliza la «flexibilidad laboral» como principal medida de atracción, frente al 16% que opta por incrementos salariales.
Otras estrategias incluyen la optimización de recursos actuales (18%) y la ampliación del ‘pool’ de talento (11%) para afrontar este reto estructural.
A nivel global, aunque el aumento salarial (33%) sigue teniendo mayor peso, la flexibilidad laboral (25%) gana protagonismo, confirmando una tendencia clara hacia «propuestas de valor más amplias», que van más allá de la retribución económica.