El 83% de los consumidores españoles ha acudido a herramientas de inteligencia artificial (IA) antes de formalizar sus compras y casi la mitad de los usuarios (48%) ha solicitado recomendaciones directas a estas aplicaciones con anterioridad a sus adquisiciones, según ha recogido el informe temático ‘La IA en el proceso de compra del consumidor español’, publicado este mes de septiembre por El Observatorio Cetelem, unidad de estudios de BNP Paribas Personal Finance.
El análisis ha constatado que el uso de estas soluciones digitales se ha integrado de manera habitual en las rutinas de consumo, ya que solo un 19% de los encuestados ha afirmado no haber interactuado jamás con ellas, frente a un 22% que las ha consultado a diario.
Entre los usos más frecuentes enfocados al consumo, los usuarios han recurrido a la IA para la comparación de productos (39%) y la búsqueda de precios (32%), concentrándose la mayor parte de estas transacciones asesoradas en las categorías de tecnología (39%), belleza (20%) y viajes.
Asimismo, la mitad de los compradores (50%) ha admitido haber realizado alguna adquisición imprevista motivada por la sugerencia de estas herramientas.
En lo relativo al impacto económico de estas consultas, un 24% de los participantes en la muestra ha declarado haber acumulado un ahorro de entre 50 y 100 euros en sus compras de los últimos doce meses, mientras que un 13% adicional ha situado dicho margen entre los 100 y los 250 euros.
No obstante, las sugerencias de los asistentes inteligentes no siempre han perseguido la rebaja del gasto, dado que el 54% de los consumidores ha manifestado que el sistema le ha propuesto adquirir un artículo de coste superior en atención a una mejor relación calidad-precio.
En materia de automatización y delegación operativa, seis de cada diez españoles (60%) han rechazado que la IA ejecute compras por su cuenta de forma autónoma, y únicamente un 22% de los consultados ha expresado su disposición a delegar por completo el proceso si la herramienta dispusiera de datos pormenorizados sobre sus necesidades.
En el plano de la privacidad, el 78% de los ciudadanos ha mostrado inquietud ante la posibilidad de que las compañías mercantiles utilicen sus registros para proyectar el importe máximo que estarían dispuestos a abonar, y un 75% ha calificado de injusto que los sistemas fijen precios personalizados según el perfil del usuario.