El Barça empieza a trabajar en clave de futuro

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El FC Barcelona se encuentra inmerso en un proceso de reconstrucción deportiva e institucional. Las dos caras que hasta ahora eran los rostros reconocibles de la entidad -Lionel Messi en la parcela futbolística y Josep Maria Bartomeu en la representativa- ya forman parte de la historia. La primera marcha ha sido infinitamente más traumática que la segunda, pero ambas marcan un punto de inflexión en el futuro a corto plazo de la entidad.

Los azulgranas, comandados actualmente por Joan Laporta, están iniciando una remodelación en el vestuario del club. Tras firmar bajas destacadas y sensibles en la plantilla del primer equipo, están llevando a cabo una acción transformadora que se basa en dos ejes claves: Empezar a colocar sobre el césped a futbolistas jóvenes y atar a dichos perfiles con una serie de renovaciones contractuales. De esta manera se busca perpetuar la presencia de la gente joven y aumentar la incidencia de un talento emergente que empieza a ganar peso en los onces blaugrana.

El Barça ya no cuenta con el factor Messi como piedra angular de seducción para nuevos fichajes o renovaciones, pero la ciudad de Barcelona es por sí sola un elemento a tener en cuenta. Se trata de una ciudad europea de primer nivel, en la que se pueden encontrar diversas maravillas arquitectónicas, como es el caso del patrimonio modernista. Y también en el plano deportivo es una ciudad muy viva, con diversos eventos que van más allá del fútbol, como la Jean Bouin con carreras de 5K y 10K; torneos internacionales, como el EPT (European Poker Tour), cuya última edición ganó el jugador sueco Simon Brändström; e incluso el IRONMAN Barcelona, considerado uno de los IRONMAN más fáciles por sus pocos metros de desnivel. Una capital ciudad deportivamente muy mediática que sirve como escaparate internacional, un contexto en el que ganar incidencia y aparecer día tras día en las portadas de la prensa se volvió una tarea clave.

Uno de los jugadores que mejor se ha adaptado a Barcelona y a la realidad detallada es Pedri. El centrocampista, nacido en Tegueste (Islas Canarias), se ha hecho suya la sala de máquinas del Camp Nou. El futbolista supura filosofía Barça gracias a sus características técnicas y tácticas; una calidad que le ha llevado a ser considerado como un eje piramidal del futuro del club. Teniendo en cuenta su incidencia actual, Pedri ha firmado una mejora salarial en forma de nuevo contrato que le vincula con el FC Barcelona hasta junio de 2026. Su cláusula de rescisión tampoco deja lugar a duda: 1000 millones de euros. Una cifra pensada para hacer frente a las grandes fortunas que semana tras semana afloran en fútbol europeo. La de Pedri ha sido la primera renovación de un serial que debe finalizar con otra firma trascendental: la de Ansu Fati. 

El jugador formado en La Masía se ha convertido en el relevo natural y mediático de Leo Messi. Su predisposición a heredar la camiseta número 10 ya es toda una declaración de intenciones. El futbolista ha regresado de una larga lesión haciendo lo que mejor sabe hacer: anotar goles importantes. Los dos que anotó ante Valencia y Levante son de una calidad técnica exquisita, y parece que el jugador está llamado a triunfar. Habrá que ver cómo responde su menisco, y hasta qué punto este elemento puede frenar su progresión deportiva. Por el momento las sensaciones son inmejorables. Su representante, Jorge Mendes, ya se ha dejado ver esta misma semana por Barcelona. Las informaciones apuntan a que el club tiene la intención de renovar al prometedor futbolista antes del Barça – Madrid, pero habrá que poner a todas las partes de acuerdo para llegar a buen puerto. Todo hace indicar que esta será la segunda renovación relevante con relación al futuro blaugrana.

 

 

Estas dos firmas en clave de futuro se complementarían con las de otros jugadores que en este momento tienen un futuro incierto, como es el caso de Ousmane Dembélé o Sergi Roberto. El primero todavía no ha dicho su última palabra en el Barça, y el cuerpo técnico capitaneado por Ronald Koeman todavía tiene esperanza en que el delantero pueda ofrecer un buen rendimiento en la banda azulgrana. Actualmente el francés se encuentra recuperándose de una lesión; es un perfil muy demandado actualmente en el futbol europeo y el jugador está recibiendo ofertas de otros clubes de renombre pidiendo que no alargue su vinculación con el club.

El caso de Sergi Roberto es diametralmente diferente, parecía que las dos posiciones estaban alineadas en la misma dirección, pero ha habido un cambio de rumbo en las últimas horas. Actualmente el jugador se encuentra más fuera que dentro, y su no continuidad en el Barça también podría interpretarse como un relevo generacional en el vestuario. Otros pesos pesados del club como Busquets, Alba o Piqué deberían mirar de reojo a esta negociación y quizás empezar a verse reflejados en este nuevo escenario: las gallinas que entran por las que salen.