El deterioro de la actividad del sector privado de la zona euro se ha acelerado en el mes de mayo a medida que el impacto del conflicto de Oriente Próximo se hace más evidente en la economía, según el índice PMI compuesto, que ha caído a mínimos de 31 meses y sugiere una contracción del PIB de la región en el segundo trimestre.
En concreto, el PMI compuesto de la zona euro ha caído en mayo hasta los 47,5 puntos desde los 48,8 de abril, su peor lectura en 31 meses, después de que el PMI de servicios se haya hundido a mínimos de 63 meses, con una lectura de 46,4 puntos desde los 47,6 del mes pasado, mientras que el PMI manufacturero resiste en expansión, con un resultado en mayo de 51,4 puntos, por debajo de los 52,2 de abril.
«Los datos de la encuesta indican que la economía de la zona euro probablemente se contraiga en un 0,2% en el segundo trimestre», ha advertido Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, para quien los datos del PMI de mayo muestran que la guerra en Oriente Próximo está afectando «cada vez más» a la economía de la zona euro.
El deterioro de la actividad de las empresas en la eurozona fue generalizado, ya que las firmas francesas han registrado una reducción especialmente marcada de la actividad total, mientras que la actividad del sector privado también se redujo en Alemania y en el resto de la zona euro en su conjunto.
Asimismo, en el caso de los precios, la encuesta de mayo refleja una aceleración de la subida de los costes de los insumos por séptimo mes consecutivo, hasta alcanzar su máxima de tres años y medio, mientras que los precios medios cobrados aumentaron al ritmo más rápido en 38 meses.
En este contexto, las empresas de la zona euro siguieron reduciendo sus plantillas en mayo y la caída del empleo, aunque modesta, fue la quinta mensual consecutiva y la más pronunciada desde noviembre de 2020. De hecho, excluyendo la pandemia de la Covid-19, el recorte de empleo fue el más intenso desde agosto de 2013.
De este modo, el sentimiento empresarial con respecto a la actividad en los próximos doce meses se redujo en mayo, marcando su mínima en 32 meses, debido al desplome registrado entre las empresas de servicios que registraron su nivel más bajo de confianza desde septiembre de 2022, mientras que en el sector manufacturero mejoró ligeramente.
«Las pérdidas de empleo también comienzan a ser alarmantemente generalizadas a medida que se desvanece aún más la confianza empresarial en una posible recuperación rápida en el actual entorno económico adverso», ha comentado Chris Williamson, apuntando que el alza en los indicadores de precios insinúa que la inflación se acercará al 4% en los próximos meses, lo que crearía un dilema cada vez mayor para el Banco Central Europeo (BCE).