El entretenimiento no escapa de la crisis económica

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2020 será recordado como un año nefasto en todos los sentidos. Por supuesto y lo más importante desde el punto de vista sanitario, ya que muchas vidas se perdieron como consecuencia de la pandemia que ha asolado al mundo. Pero también hay que tener en cuenta la recesión económica tan grande en la que se sumió el planeta, y que aun se sigue notando en diversos sectores que han visto reducidas sus cifras de facturación ostensiblemente.

Todo lo relacionado con el entretenimiento no ha sido ajeno a esta mala situación económica global, viendo como los locales físicos de diferentes naturaleza eran obligados a cerrar como consecuencia del confinamiento. En muchos casos, como el sector del juego, ese retroceso se palió en gran medida como consecuencia de la operativa online. Operadores de juego como Party Casino permitieron seguir disfrutando a millones de personas de su actividad de ocio preferida, pese a las limitaciones que traía de la mano la imposibilidad de salir de casa sin justificación estricta. De hecho, es uno de los oferentes online de productos de este tipo, experimentando un crecimiento continuado en los últimos dos años.

El poder sobrellevar la crisis teniendo un modelo de negocio online ha sido clave, para no llegar a la ruina total como sí que ha ocurrido con otras actividades tradicionales. Las cifras de facturación han bajado ostensiblemente también en el mercado online, pero han podido mantener ciertos beneficios pese a la adversidad de la situación.

Otro de los casos que han sobrellevado bien la pandemia, es todo lo relacionado con los videojuegos. El sector gaming es líder mundial del ocio, y al poder jugar desde la comodidad de casa prácticamente no notó la situación económica. De hecho, fue una de las válvulas de escape para que esas largas horas encerrados en casa se sobrellevaran de la mejor manera posible.

Es indudable que aun quedarán unos años para poder recuperar el nivel de empleo y riqueza pre pandemia. El caso de España es particular, puesto que es una nación muy susceptible a cualquier suceso que impacte directamente en la economía. Las fluctuaciones españolas son mucho mayores, debido a que tanto el mercado laboral como el tejido empresarial está cogido con alfileres cada vez más.

Pasó en 2008, ha sucedido en 2020 y en breve ante una nueva recesión mundial España volverá estará liderando los indicadores que hace ver que no es una economía con buena salud y que necesita un cambio de modelo drástico y profundo de manera urgente.