La Covid da un golpe a la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

El Fondo Mundial, un movimiento global cuya finalidad es derrotar al VIH, la tuberculosis y la malaria, ha registrado por primera vez en su historia en 2020 un retroceso en la lucha contra estas enfermedades, según un nuevo informe publicado este miércoles que señala como principal responsable pandemia de COVID-19.

“La pandemia de COVID-19 tuvo un impacto devastador”, señala el informe de resultados que muestra que, aunque se han realizado algunos avances, los resultados programáticos clave han empeorado por primera vez en la historia del Fondo Mundial.

“Para celebrar nuestro 20º aniversario, teníamos pensado dedicar el Informe de resultados de este año a las extraordinarias historias de valor y resistencia que han hecho posible avanzar en la lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria durante las últimas dos décadas”, ha destacado Peter Sands, director ejecutivo del Fondo Mundial.

“Sin embargo, las cifras de 2020 nos obligan a adoptar un enfoque diferente. Confirman lo que temíamos que pudiera ocurrir cuando nos golpeó la COVID-19”, se ha lamentado.

En 2020, el número de personas que recibió tratamiento para la tuberculosis farmacorresistente en los países donde invierte el Fondo Mundial cayó en un abrumador 19%, mientras que el número de personas que recibió tratamiento para la tuberculosis ultrarresistente se redujo incluso más, un 37%. Mientras que el número de pacientes seropositivos con tuberculosis que recibía tratamiento para ambas infecciones disminuyó un 16%.

El informe también muestra una reducción importante en las pruebas y los servicios de prevención del VIH dirigidos a poblaciones clave y vulnerables, que ya estaban desproporcionadamente afectadas. En comparación con 2019, el número de personas que recibieron programas y servicios de prevención del VIH se redujo un 11%, mientras que el número de jóvenes que accedieron a servicios de prevención descendió un 12%.

El número de madres que recibieron medicamentos para evitar transmitir el VIH a sus bebés cayó un 4,5%. Las pruebas del VIH se redujeron un 22%, con el consiguiente retraso del inicio del tratamiento en la mayoría de los países.

En cuanto a la malaria, parece que la COVID-19 ha tenido menos impacto en las intervenciones para hacer frente a la malaria que en las otras dos enfermedades. Gracias a las medidas de adaptación y a la diligencia e innovación de los trabajadores de salud comunitarios, las actividades de prevención se mantuvieron o aumentaron respecto a 2019.

Así, se distribuyó un 17% más de mosquiteros, mientras que las estructuras cubiertas con fumigación de interiores con insecticidas de acción residual aumentaron un 3%. En 2020, 11,5 millones de mujeres embarazadas recibieron terapia preventiva. Sin embargo, las pruebas de casos sospechosos de malaria cayeron un 4,3% y los avances contra la enfermedad se estancaron.

“La respuesta rápida y decidida de la asociación del Fondo Mundial a la COVID-19 evitó que los resultados fueran incluso peores”, advierte el informe.

En 2020, el Fondo Mundial desembolsó 4.200 millones dólares (3.546 millones de euros) para seguir luchando contra el VIH, la tuberculosis y la malaria y fortaleciendo los sistemas para la salud, y aprobó 980 millones dólares (827 millones de euros) adicionales como financiamiento para responder a la COVID-19.

A fecha de agosto de 2021, el Fondo Mundial había aprobado un total de 3.300 millones dólares (2.786 millones de euros) para más de 100 países con el fin de adaptar los programas vitales de VIH, tuberculosis y malaria; facilitar pruebas, tratamiento y suministros médicos esenciales; proteger a los trabajadores sanitarios de primera línea; y reforzar urgentemente los sistemas para la salud frágiles.

“Estas inversiones, junto con la rápida actuación y el financiamiento de donantes, gobiernos, comunidades y asociados en materia de salud, ayudaron a mitigar el impacto de la COVID-19 en la respuesta al VIH, la tuberculosis y la malaria, así como a realizar algunos progresos en la lucha contra las tres enfermedades”, señalan.

Entre los resultados clave conseguidos en 2020 en los países donde invierte el Fondo Mundial, se encuentra que más de 21,9 millones de personas recibieron tratamiento antirretroviral para el VIH, lo que supone un aumento del 8,8% respecto a 2019 a pesar de la COVID-19; los servicios de prevención del VIH llegaron a 8,7 millones de personas; o que 4,7 millones de personas recibieron tratamiento para la tuberculosis.

Además, 194.000 niños en contacto con pacientes con tuberculosis recibieron terapia preventiva; se distribuyeron 188 millones de mosquiteros para proteger a las familias de la malaria, lo que supone un aumento del 17% respecto a 2019 a pesar de la COVID-19.

“La asociación del Fondo Mundial sigue salvando vidas. Ante las dificultades extraordinarias que ha planteado la pandemia de COVID-19, nuestra asociación demostró flexibilidad y decisión, proporcionando medicamentos, suministros y atención a millones de personas en todo el mundo”, añadió Sands.

Desde su creación en 2002, la asociación del Fondo Mundial ha salvado 44 millones de vidas. En los países donde invierte el Fondo Mundial, el número de muertes causadas por el sida, la tuberculosis y la malaria se ha reducido un 46%.

Estos logros son consecuencia de los esfuerzos realizados por la amplia variedad de actores que conforman la asociación del Fondo Mundial, entre los que se encuentran gobiernos ejecutores, organismos multilaterales, asociados bilaterales, grupos de la sociedad civil, personas afectadas por las enfermedades y el sector privado..

“Juntos hemos conseguido cambiar la trayectoria del VIH, la tuberculosis y la malaria, y estamos decididos a seguir haciéndolo. Si continuamos innovando y colaborando, a nivel mundial, nacional y local, podemos erradicar el VIH, la tuberculosis y la malaria, derrotar a la COVID-19 y construir unos cimientos mucho más sólidos para prepararnos y responder a las pandemias”, concluye.