La Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop) ha advertido en un comunicado de que el sector ha vuelto a situarse ante un escenario «crítico», como consecuencia de la escalada del precio del petróleo derivada del conflicto en Oriente Medio, una situación que recuerda que se suma a las tensiones acumuladas desde comienzos de año por la presión salarial, la escasez de transporte y el incremento generalizado de costes.
Su director general, Carlos Peraita, detalla que esto impacta de forma directa y simultánea sobre toda la cadena de valor del hormigón preparado, incluyendo el transporte de suministro, la recepción de materias primas y los costes energéticos asociados a la fabricación.
«Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, el precio del petróleo ha registrado una escalada muy significativa. Un incremento rápido, intenso y volátil que no solo afecta al combustible, sino que se traslada de forma amplificada a toda la cadena de valor, impactando directamente en el transporte, en los costes de suministro de materias primas y en nuestra producción industrial», explica Peraita.
Un informe sectorial de Amaexco –una asociación de excavadores y transportistas de la construcción–, elaborado sobre más de 200 empresas, señala que la mayoría de las compañías afectadas no está logrando trasladar el incremento del coste del combustible y se ve obligada a absorberlo directamente en sus márgenes.
En la misma línea, Fenaex –otra federación de excavadores– alerta del impacto que esta situación está teniendo sobre la rentabilidad de las empresas y advierte incluso del riesgo que supone para la continuidad de muchas de ellas.
En este contexto, Anefhop denuncia que el actual marco normativo, el Real Decreto-ley 9/2026, no termina de dar respuesta a sectores donde el transporte está integrado dentro del producto y considera que dichos instrumentos no resultan directamente aplicables al hormigón preparado, generando una asimetría que deja a parte del tejido empresarial sin capacidad efectiva de ajuste.
Por ello, reclama una respuesta basada en el realismo económico y considera necesario que aquellos sectores en los que el transporte forma parte inseparable del producto puedan trasladar también los incrementos de costes asociados al combustible.