España sufre la remontada portuguesa y se despide en cuartos del Mundial de Fútbol Sala

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La selección española de fútbol sala ha quedado eliminada en el Mundial de Lituania tras sucumbir este lunes con Portugal en cuartos de final (4-2), partido donde llegó a dominar por dos goles en el Vilnius Arena y del que se acabó despidiendo en la prórroga víctima del infortunio tras un inverosímil gol en propia puerta.

Igual que ocurrió hace cinco años en el Mundial de Colombia, los cuartos vuelven a ser el muro de la bicampeona mundial, que a falta de 10 minutos ganaba por 2-0 con tantos de Adolfo Fernández y Adri Martínez, pero que no pudo convertir esa importante ventaja en la clasificación.

Todos los goles llegaron la segunda parte y en la prórroga. En la primera, el partido transcurrió muy igualado, aunque las mejores ocasiones fueron para el equipo entrenado por Fede Vidal, sobre todo una a puerta vacía que marró Adolfo y un doble penalti que Adri mandó fuera justo antes del descanso.

Ambos jugadores lograron redimirse nada más volver de vestuarios, el catalán con una gran vaselina sobre Bebé y el gallego con un lanzamiento directo de falta que sorprendió al portero luso. En apenas tres minutos, España encadenaba dos pasos hacia la final, pero enfrente tenía a la campeona de Europa, que demostró el porqué de esa condición.

ESTRELLADA CON LOS PALOS Y LA MALA SUERTE

En su único fallo de un partido casi perfecto, Jesús Herrero no atajó un disparo lejano de André Coelho, una jugada polémica porque estuvo precedida de una posible falta de Ricardinho sobre Adolfo que, revisión de vídeo mediante, se fue al limbo. España acusó el golpe y, a cuatro minutos del final, cometió un error defensivo que Zicky Té convirtió en el empate.

En un final de tiempo reglamentario trepidante, con apuros para la bicampeona mundial, a falta de solo un segundo, Adolfo estrelló en el palo el gol que hubiera clasificado a España. Tres veces topó su equipo con la madera.

Igual que sucedió en la final del Europeo 2018, las selecciones vecinas volvían a la prórroga, donde la mala suerte fue cruel con los pupilos de Vidal, ya que José Raya anotó en propia puerta tras un despeje transformado en parábola diabólica que superó a Herrero en forma de vaselina.

Ya contra las cuerdas, España recurrió al portero-jugador y el capitán Carlos Ortiz perdió un balón que Pany Varela, el máximo anotador de Portugal en este Mundial, convirtió en el cuarto gol luso anotando a placer, con la portería huérfana de dueño. España lo intentó hasta el final, pero no pudo recortar distancias y tendrá que esperar tres años para intentar bordar su tercera estrella en la camiseta.