Foodlus lanza su kiosco de autoservicio para restaurantes

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Foodlus, empresa española de tecnología para hostelería con más de cinco años de trayectoria, ha lanzado su kiosco de autoservicio para restaurantes, un sistema en el que el cliente pide y paga en una pantalla táctil y el pedido entra directamente en el TPV del local. La compañía, dirigida por su CEO y cofundador Arnau Rosell Espinosa, desarrolla herramientas de pedido y venta para restaurantes, cafeterías y locales de comida rápida, como los pedidos desde la mesa con código QR, la tienda online y los programas de fidelización. Todas ellas se integran con los sistemas de caja que cada negocio ya utiliza.

¿Qué es un kiosco de autoservicio y cómo funciona en un restaurante?

Un kiosco de autoservicio, también conocido como tótem de pedidos, es una pantalla táctil instalada en el propio local. En ella el cliente consulta la carta, personaliza su pedido y lo paga sin intervención del personal. Es un modelo similar a los tótems de McDonald’s que ahora llega a negocios independientes y a grupos hosteleros de menor tamaño.

En el sistema de Foodlus, el pedido pasa de forma automática al TPV del establecimiento, así que cocina y sala reciben la comanda sin que nadie tenga que introducirla a mano. El equipo deja de dedicar tiempo a tomar nota y cobrar, y puede concentrarse en preparar y servir. Como la comanda llega a cocina tal y como el cliente la ha seleccionado, se reducen las colas en barra y los errores de pedido, también en las franjas de mayor afluencia.

Kiosco de autoservicio: más de 300 marcas de restauración trabajan ya con Foodlus

Foodlus lleva más de cinco años desarrollando tecnología para la hostelería. En ese tiempo, más de 300 marcas de restauración han incorporado sus herramientas, entre ellas Grupo San Eloy, Granier, Muralla Burgers, Grupo Vogel, Grupo Café Olé, Módulo14, Sushi Panda, Grupo Jugando con Fuego y La Ramona. En conjunto, los sistemas de la compañía han gestionado más de un millón de pedidos.

El funcionamiento del kiosco también influye en el importe de cada pedido. La pantalla ofrece complementos, tamaños mayores o postres en todos los pedidos, algo difícil de mantener en barra cuando hay cola. Además, el cliente consulta la carta completa con fotografías y pide sin prisa, lo que favorece que personalice su pedido y añada productos.

La dificultad para cubrir puestos es otro de los factores que explican la expansión del autoservicio en restaurantes. Para muchos propietarios, el kiosco permite mantener el servicio cuando la plantilla no alcanza, sin depender de turnos partidos ni de ausencias de última hora.

Tecnología como complemento del personal de sala

El planteamiento de Foodlus no pasa por prescindir de los camareros. La compañía sostiene que el tótem de autoservicio libera a los equipos de tareas repetitivas como cobrar consumiciones en la barra, para que puedan dedicar más tiempo a la atención al cliente en sala. Los establecimientos interesados pueden consultar el funcionamiento del kiosco y el resto de herramientas de la compañía en su web.

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