Goirigolzarri: “La banca ha renegociado con familias y empresas una media del 11% del stock del crédito”

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, ha defendido hoy que el rescate a la banca ha contribuido a sostener la economía española y al sector financiero, que entre 2013 y 2018 ha renegociado las condiciones de los créditos de familias y empresas a un ritmo medio anual del 11% del stock vivo de crédito.

Durante su intervención en Santander en el curso ‘Las finanzas sostenibles y el futuro de la economía’, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en la UIMP, Goirigolzarri ha querido hacer balance de los diez años transcurridos desde el peor momento de la crisis financiera a nivel mundial.

En este sentido, el presidente de Bankia ha apuntado que la renegociación de las condiciones del 11% del stock de crédito es una cifra de gran importancia, ya que muestra el apoyo directo de la banca al sector empresarial y a los hogares mediante la mejora de las condiciones de sus créditos, bien haya sido alargando los plazos, reduciendo los tipos o permitiendo periodos de carencia.

En concreto, en el primer año tras el rescate, las entidades financieras refinanciaron préstamos por valor de más de 211.000 millones de euros, lo que en ese momento representaba el 21% del PIB español. En el caso de las familias, durante ese año se refinanció la hipoteca de cerca de 800.000 hogares para facilitar su pago.

Y en el caso de las empresas, Goirigolzarri ha puesto como ejemplo del apoyo prestado el hecho de que las 34 mayores refinanciaciones en las que ha participado Bankia en estos últimos años han contribuido al mantenimiento de un total de 242.828 empleos.

Además del respaldo que los bancos han podido prestar a la economía, el presidente de Bankia ha explicado que la ayuda pública permitió asegurar los ahorros de los ciudadanos y restablecer el flujo del crédito, así como sostener la estabilidad financiera de todo el sector bancario y de la propia economía.

Rescate a los depositantes

De esta manera, Goirigolzarri ha afirmado que, cuando se rescata a un banco, “en ningún caso se rescata ni a los propietarios, es decir, los accionistas puesto que perdieron toda su inversión, ni a sus gestores, que no solo no perdieron sus trabajos, sino que, en algunos casos, han tenido que comparecer ante la justicia”. “A quien se está rescatando verdaderamente es a los depositantes y al conjunto de la sociedad y, además, es el medio para la estabilización del sector y de la economía”, ha puntualizado.

En el caso español, el volumen total de depósitos de las entidades que recibieron ayudas públicas sumaban 487.000 millones, de los que estaban cubiertos legalmente por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) 242.000 millones, aunque la cuantía real con la que contaba este fondo era de tan sólo 8.000 millones, es decir, el 3% de los depósitos.

“¿Quién hubiera tenido que afrontar el pago de los 242.000 millones que estaban garantizados, y que no estaban dotados?”, se ha preguntado Goirigolzarri, que ha asegurado que habría sido el Estado quien tendría que haber hecho frente a este coste, que es 4,5 veces el importe invertido en el rescate. Y no solo eso, además había otros 245.000 millones en depósitos que no estaban garantizados y cuyos titulares, “muy posiblemente”, habrían perdido todo.

Además, gracias a las ayudas públicas inyectadas, los bancos rescatados pudieron hacer frente a diversos procesos de restitución a pequeños ahorradores por un importe cercano a 6.000 millones de euros. Sólo en el caso de Bankia, se ha devuelto a preferentistas y accionistas minoritarios más de 5.000 millones.

En este sentido, Goirigolzarri ha afirmado que el rescate de las entidades con problemas, “no sólo evitó una cascada de acontecimientos muy negativos tanto en el resto del sector como en la propia economía, sino que evitó el hecho de tener que afrontar una serie de costes para las arcas públicas que habrían sido inasumibles para nuestro país”.

Rentabilidad y regulación

En su intervención, el presidente de Bankia se ha referido a los tres principales retos que afronta el sector: la reputación e imagen, el desafío que supone el cambio de hábitos de los clientes y la rentabilidad. En este último objetivo es en el que ha centrado su argumentación.

Ha dicho que la rentabilidad de cualquier proyecto hay que ponerla en contexto con el capital necesario para llevar a cabo dicha actividad. Este indicador está impactado por los tipos de interés, “que nos afecta a todos los bancos que operamos en la UE”.

Además, la mayor regulación también está introduciendo presión a la rentabilidad de la banca. Tanto es así, que la crisis financiera ha dado lugar a una escalada regulatoria cuyo resultado ha sido que las exigencias de capital o fondos propios se hayan multiplicado, de media, por 2,5 veces en la última década.

En términos de requerimientos de capital, también se ha producido un coste por la generación de un colchón adicional de seguridad (MREL). Adicionalmente, la rentabilidad se ve afectada por otros costes asociados a los requisitos regulatorios como son las aportaciones a los fondos de reestructuración europeos, fondos de garantías nacionales o impuestos sobre los depósitos. Con todo ello, una cuarta parte de la inversión de Bankia en IT está destinada al cumplimiento de la regulación.

“Es muy importante estabilizar la regulación diez años después del comienzo de la crisis, si bien es muy relevante que todos los actores tengan idéntico tratamiento, ya que lo contrario generará arbitrajes regulatorios, que en el pasado hemos visto que son una fuente de desestabilización del sistema”, ha indicado Goirigolzarri.

Fusiones paneuropeas y nacionales

Por último, respecto a si las fusiones pueden ser la solución para mejorar la rentabilidad del sector, el presidente de Bankia ha señalado que “en el corto plazo, las fusiones paneuropeas tienen todavía grandes dificultades para que se lleven a cabo y el nivel de sinergias alcanzables y las potenciales mejoras de rentabilidad son muy reducidas y el riesgo de ejecución es notable”.