Ictus. ¿Cuáles son las posibles señales de alarma que no se deben pasar por alto?

El ictus, también conocido como accidente cerebrovascular, es uno de los motivos más frecuentes de asistencia neurológica de emergencia, causado por un trastorno de circulación cerebral. En este tipo de enfermedad, cada minuto que pasa es esencial, por ello es importante estar atento a las señales de alarma de esta condición.

La Sociedad Española de Neurología afirma que la mortalidad y discapacidad a causa de esta enfermedad ha disminuido en los últimos años debido a la detección precoz de sus síntomas. Por ello, la clave fundamental es actuar con rapidez y llamar al Servicio de Atención y Cuidado a domicilio de Brunimarsa para recibir la atención médica necesaria.

Señales de alarma del ictus

De acuerdo a la Clínica Universidad de Navarra, el ictus o accidente cerebrovascular es una de las causas más importantes de incapacidad permanente en el adulto y la segunda causa de muerte. Por ello, es crucial acudir lo más pronto posible a un centro médico en caso de estar presentando sus síntomas, para recibir el tratamiento adecuado y disminuir el impacto de esta enfermedad en las funciones cerebrales.

Existen seis señales de alarma que pueden alertar a una persona de que está sufriendo de un accidente cerebrovascular. Una de las principales señales es la pérdida de fuerza o de sensibilidad en la mitad del cuerpo, observando desde afuera cómo la persona tiene media cara caída o no puede sostener un objeto con un brazo por la misma debilidad presente en la mitad de su cuerpo.

También se evidencia dificultad para hablar, haciendo uso de palabras que no tienen sentido, o complicaciones para atender a otra persona, aun utilizando un lenguaje sencillo. Otras de las señales son la sensación de vértigo o desequilibrio, dolores intensos de cabeza, visión borrosa o pérdida parcial o total de la vista y sensación de hormigueo en un lado del cuerpo, en la cara, brazo o pierna.

Consejos para prevenir un accidente cerebrovascular

El ictus puede prevenirse a cualquier edad, pero especialmente a partir de los 45 años, para reducir considerablemente el riesgo de accidente cerebrovascular. Para ello, se recomienda mantener una alimentación equilibrada y sana, rica en proteínas, verduras, frutas e hidratos de carbono. 

También se debe realizar actividad física regular, ya sea caminar durante 30 minutos o realizar algún ejercicio que se adapte a la condición y rutina de la persona. Con ayuda de la alimentación y el ejercicio frecuente, se tiene un control del peso.

Por otra parte, se debe llevar un control de la presión arterial y los niveles de colesterol, prevenir el estrés a toda costa, dormir por lo menos las ocho horas reglamentarias, evitar el consumo de alcohol y el tabaquismo y mantener activo el cerebro con ayuda de ejercicios o actividades que estimulen las funciones cerebrales.

En caso de verse afectado por un ictus; hay empresas especializadas como Brunimarsa que pueden prestar un servicio socio-sanitario de calidad personalizado a domicilio.