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La campaña de cereza en Chile en su punto clave

La campaña de la cereza chilena está en un momento clave. Esta temporada ya no se trata de enviar la mayor cantidad posible, como en años anteriores, sino de cómo llega la fruta. La rentabilidad ahora depende más de la calidad con la que se recibe la cereza que del volumen de cajas que se exportan.

Los números de la temporada dejan claro que la tecnología está marcando la diferencia.

Primero, el enfoque cambió: calidad antes que cantidad. Aunque al principio se esperaba un récord de producción, el clima puso las cosas en perspectiva y ajustó la cifra a entre 110 y 120 millones de cajas. Esto ha quitado un poco la presión de tener que meter más fruta y ha permitido que la industria se concentre en cuidar cada caja para que llegue en perfecto estado. Porque si la cereza no llega impecable, el precio se cae.

Un ejemplo claro de este cambio es lo que está haciendo BELCA. Hace cuatro años, apostaron por una tecnología llamada Flow Pack para la cereza, que ayuda a que la fruta se vea mejor y se conserve más tiempo que con el embalaje tradicional. Hoy, dos de las exportadoras más grandes ya usan esta tecnología y confían en BELCA para que todo funcione justo a tiempo durante la campaña. El resultado ha sido tan bueno en China que ya están planeando máquinas nuevas y más avanzadas para la próxima temporada. En un mercado que no perdona, el empaque es el último filtro para que la cereza llegue perfecta.

China sigue siendo el gran motor del negocio, absorbiendo cerca del 90% la fruta que se exporta. Pero la estrategia para ese mercado se ha vuelto más inteligente. En lugar de saturar los principales puertos, ahora se busca distribuir la fruta en puertos secundarios y ciudades del interior para que los precios no se desplomen, sobre todo con la vista puesta en el Año Nuevo Chino, que será el 17 de febrero.

Por último, aunque China manda, Estados Unidos y Europa están recibiendo cada vez más cerezas con programas de exportación más firmes y constantes. La industria sabe que jugar con un solo mercado es arriesgado, y por eso la tecnología y la logística, como el sistema llamado «Cherry Express«, están ayudando a abrir nuevas rutas y reducir ese riesgo.

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