La erupción de La Palma, vista desde el espacio

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Esta imagen infrarroja de los ríos de lava abriéndose camino por el oeste de la isla de La Palma fue tomada desde el satélite Landsat 8 de la NASA con su la cámara OLI (Operational Land Imager).

Después de que Cumbre Vieja se abriese y comenzara a hacer erupción el 19 de septiembre de 2021, una pared de lava basáltica de movimiento lento comenzó a abrirse paso a través de partes pobladas de La Palma. Los flujos de lava han destruido casi 400 hogares, enterrado decenas de kilómetros de carreteras y consumido tierras de cultivo a medida que la roca fundida se arrastra por el flanco occidental de la isla volcánica hacia el océano.

El Operational Land Imager (OLI) en Landsat 8 capturó la espectacular imagen el 26 de septiembre, que revela las partes más calientes del flujo, informa la NASA.

Muchas de las características rectangulares blancas cerca de la costa son invernaderos. Las áreas de color verde oscuro a lo largo de la costa son cultivos, probablemente campos de plátanos. La columna volcánica que fluye hacia el noreste contiene una mezcla de ceniza, dióxido de azufre y otros gases volcánicos.

Una pausa en la actividad en la mañana del 27 de septiembre sugirió que la erupción podría estar disminuyendo, pero la actividad explosiva se reanudó más tarde en el día, según el Instituto de Vulcanología de las Islas Canarias (INVOLCAN). Los expertos de INVOLCAN han indicado que la erupción actual podría persistir durante semanas o meses. A última hora del 28 de octubre, el río de lava alcanzó el mar extendiendo la superficie emergida con un área en forma de delta.

Cumbre Vieja entró en erupción por última vez hace 50 años. La erupción más reciente en las Islas Canarias ocurrió en 2011, cuando un respiradero submarino en El Hierro cobró vida.

La cámara DRAGO

La erupción de La Palma ha proporcionado un escenario insólito de pruebas para el instrumento DRAGO, la cámara infrarroja del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) que desde enero observa las Islas Canarias desde el espacio.

Uno de los fines para los que DRAGO fue diseñado es la monitorización de catástrofes naturales. Principalmente, aquellas que pudiesen ocurrir en Canarias, como incendios, vertidos de petróleo o erupciones volcánicas. El papel de DRAGO consiste en aportar imágenes infrarrojas desde el espacio para ayudar en la gestión y el control de dichas catástrofes.

En el caso de la erupción que se inició el 19 de septiembre en la isla de La Palma, y con el fin de realizar una prueba lo más completa posible, no solo se obtuvieron imágenes desde el satélite.

También se tomaron imágenes in situ con el modelo de ingeniería de la cámara DRAGO, que consiste en una réplica terrestre del que se encuentra actualmente orbitando.

La principal característica de DRAGO es que se trata de una cámara infrarroja de onda corta o SWIR (Short-Wave Infrared), que observa en dos bandas a la vez: 1100 y 1600 nanómetros. Estas bandas no son visibles al ojo humano ni a las cámaras convencionales y, entre otras propiedades, tienen la peculiaridad de que pueden atravesar el humo con mayor facilidad que la radiación visible.

Gracias a esta prueba de campo se puede observar de una forma empírica el poder de penetración de la radiación infrarroja de onda corta a través del humo, tanto de la propia erupción como de los incendios colindantes. Como afirma Carlos Colodro, ingeniero electrónico de IACTEC-Espacio, «las partículas de humo que emite el volcán dispersan mucho la luz visible, hasta el punto que a veces bloquean completamente la visión. En cambio, el tipo de luz invisible al que es sensible DRAGO atraviesa el humo sufriendo mucha menos dispersión, lo cual permite distinguir detalles del volcán o de la lava que de otra manera quedarían ocultos».

Ignacio Sidrach, ingeniero de software de IACTEC-Espacio, añade que pese al éxito científico de las pruebas obtenidas en La Palma, «han de tenerse en cuenta algunas limitaciones. Estas imágenes están tomadas desde un lugar seguro, muy alejado y con una óptica de gran campo, por lo que no proporcionan toda la información necesaria que precisan los servicios de emergencia, con los que hemos colaborado en otras ocasiones y con los que estaremos encantados de colaborar en lo que podamos cuando nos lo requieran».

José Alonso, gestor de IACTEC-Espacio, concluye afirmando que el poder disponer en un futuro cercano de nuevas versiones de DRAGO en el espacio con mejor resolución y prestaciones, algo en lo que se está trabajando desde IACTEC-Espacio, «permitirá obtener información mucho más detallada y útil de este tipo de catástrofes con el fin último de minimizar su impacto en la sociedad».