La pandemia redujo las rentas de las mujeres un 4% más que las de los hombres

Un informe realizado el Consejo Económico y Social de España (CES), bajo el nombre de ‘Mujeres, trabajos y cuidados: propuestas para el futuro’, recoge que la pandemia generada por el Covid-19 ha reducido las rentas de las mujeres un 4% más que las de los hombres.

Se trata de un informe realizado por el CES, aprobado este miércoles por el Pleno y presentado este jueves a los medios de comunicación por el presidente del Consejo, Antón Costas.

Entre los datos que se han destacado, también se recoge que las mujeres en España presentan «una clara desventaja» respecto a la media de la UE en cuanto al mayor tiempo dedicado a las actividades relacionadas con cuidados (15ª posición); así como «los escasos avances» que se han realizado en los ámbitos del empleo (12ª posición) y en el ámbito monetario (17ª).

De igual modo, sostiene que la pandemia ha aumentado «la secular desigualdad en la distribución del trabajo de cuidados» en la sociedad del país, habiendo recaído fundamentalmente sobre las mujeres suplir la limitación parcial o total del acceso a servicios de cuidado de menores y personas adultas dependientes o de la ayuda informal en esta crisis sanitaria.

Y como consecuencia de esta situación, entre otras, el informe recoge también «la mayor vulnerabilidad de las mujeres frente al contagio», por estar más expuestas al patógeno, lo que se ha traducido en una mayor incidencia femenina.

Desde el CES han lamentado que las políticas sociales no hayan podido impedir que el impacto global de la crisis fuera mayor en las mujeres y, en este sentido, han reclamado la necesidad de seguir avanzando desde una perspectiva de género más a largo plazo.

En especial, el estudio recalca la importancia de proseguir fomentando la implantación, desarrollo y aplicación efectiva de medidas dirigidas a reducir la brecha salarial y la de las pensiones para lograr la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

PREOCUPACIÓN POR LOS JÓVENES

En opinión del CES, administraciones públicas, empresas y la sociedad en su conjunto deben implicarse para crear entornos más favorables a una distribución más justa en perspectiva de género de los tiempos, los trabajos y los cuidados, en torno a los que defiende una nueva economía para repartirlos de manera más equitativa.

En líneas generales, el Consejo pide intensificar los esfuerzos para hacer de España un país más igualitario y ha recordado que, antes de la pandemia, España país ocupaba la sexta posición de la Unión Europea en igualdad entre mujeres y hombres.

Por otra parte, al Consejo le preocupan el aumento de la proporción de jóvenes que niegan la existencia de la violencia de género que, según los últimos estudios, ha pasado del 12% en 2019 al 20% en 2020; así como el auge del ciberacoso, un problema que afecta, también según datos oficiales, en la UE a una de cada diez.

Y en este escenario, lamenta que la realidad de las mujeres «siga siendo bastante opaca o invisible en diversos ámbitos», pues a lo largo de la realización del informe que se ha presentado este jueves, según han explicado, se «han constatado carencias que no permiten conocer bien la situación de las mujeres y las desigualdades persistentes».

En cualquier caso, desde CES se considera que la persistencia de la violencia contra las mujeres durante la pandemia acrecienta la necesidad de incrementar los recursos públicos para erradicarla así como un ejercicio continuo de evaluación de la eficacia de los dispositivos de protección existentes.

CERRAR LA BRECHA

En este sentido, el CES ha llamado a orientar el Plan de Recuperación para cerrar la brecha de género y, en concreto, ve «fundamental» reforzar la participación y el liderazgo de las mujeres en todas las dimensiones de la transición ecológica, favoreciendo su acceso a los estudios, el empleo, el emprendimiento y los puestos de decisión en sectores asociados a la mitigación y adaptación al cambio climático.

En definitiva, según ha explicado el Consejo el Plan de Recuperación y Resiliencia debería alimentar las sinergias para que ese nuevo impulso permee en todas las políticas públicas y favorezca resultados visibles y evaluables. Pero para ello, ve «imprescindible» la participación activa de los interlocutores sociales.