Manejar una empresa nunca ha sido una tarea sencilla, con el proceso de planificación y ejecución de estrategias estando repleto de variables que pueden llevar a nuestro negocio a una espiral de descontrol. En entornos social y económicamente inciertos como el que experimentamos actualmente, esto es aún más cierto.
Es aquí donde entra en juego el modelo de control operativo, una de las herramientas más efectivas para sortear la incertidumbre en el mundo empresarial.
¿Qué es un modelo de control operativo?
Como su nombre lo indica, los modelos de control operativo son todos aquellos protocolos y parámetros que se implementan en la concepción de nuestra empresa para poder responder a distintas necesidades, incluyendo todo lo que va desde cómo elegimos a nuestro equipo humano, hasta qué tipo de herramientas usaremos para asegurar el cumplimiento de nuestras metas.
Para muchos expertos, el modelo de control operativo funciona como la columna vertebral del negocio, ya que se conecta directa o indirectamente con todo lo que ocurre en el día a día de la empresa.
La consultora McKinsey & Company afirma que estos modelos se componen de una amplia gama de variables, incluyendo características prácticas como el uso específico de la tecnología, el diseño de procesos y la gobernanza corporativa; hasta elementos más «intangibles» como el liderazgo, la cultura y el diseño de la agenda.
¿Qué cambios se están llevando a cabo?
Entendiendo estos modelos como el engranaje central de un negocio, es fácil de ver que no es posible realizar cambios generales que permitan sortear la crisis, sino que será necesario abordar cada una de las áreas de incertidumbre para desarrollar estrategias específicas. Algunas de las áreas que más se están revisando actualmente incluyen:
- Reducción de costos: Aunque complejo, porque puede tener consecuencias importantes en el equipo humano, un paso esencial para mantener el control en entornos complejos es disminuir costos operativos, especialmente en aquellas áreas que no brindan retornos esenciales.
- Alternar proveedores: si bien la lealtad hacia los proveedores es importante para aquellas empresas que quieran mantener estándares de calidad específicos, en ambientes cambiantes donde los precios varían constantemente, o donde gobiernos imponen aranceles arbitrarios y unilaterales, es necesario contar con distintos proveedores para alternarlos según sea necesario.
- Nuevas medidas de seguridad: en España, los grupos criminales no solo estarían enfocándose cada vez en objetivos de “alto valor” como las empresas, sino que además estarían atacando directamente los eslabones más importantes de los negocios, como por ejemplo, la logística. La implementación de nuevos protocolos de seguridad, desde nuevas medidas de seguridad perimetral, hasta mayores inversiones en ciberseguridad, son esenciales en entornos complejos.
- Priorizar el talento: lo que diferencia a las empresas que superan los retos de la jornada de forma exitosa, y que son capaces de desarrollar e implementar estrategias efectivas, es la capacidad de atraer y retener talento. Por eso, en un contexto (lógico) de menor “lealtad”, es vital hacer todo lo posible para mantener satisfecho al equipo humano.
Más allá del control del empresario
Aunque el desarrollo y la modificación de los modelos de control operativos puede ayudar a sortear una buena cantidad de variables, la realidad es que la situación no siempre estará bajo el control del empresario.
Economías demasiado inestables, así como gobiernos con políticas poco claras o invasivas, pueden sobrepasar cualquier esfuerzo individual.
Si bien esto no implica que los empresarios pueden “dormirse en los laureles” esperando a un cambio en el entorno, sí quiere decir que en muchas ocasiones no será suficiente con modificar las estrategias, sino que habrá que realizar cambios estructurales en la empresa para hacer frente a la situación.