Las segundas residencias presentan un riesgo de intrusión un 19% superior al de las viviendas habituales, según el nuevo informe del Observatorio de la Seguridad en los Hogares Españoles de Verisure, que atribuye esta diferencia principalmente a los largos periodos en los que este tipo de inmuebles permanece deshabitado como el final del verano.
Verisure ha explicado que al terminar el verano, millones de segundas residencias en España inician un largo periodo sin uso en el que permanecerán vacías durante semanas o incluso meses, una circunstancia que, según el informe, incrementa la preocupación de sus propietarios por la protección de estas viviendas.
El estudio señala que el 72,8% de los encuestados con segunda residencia afirma estar preocupado por su seguridad, mientras que prácticamente uno de cada dos (49,9%) considera que el riesgo para este tipo de viviendas ha aumentado en los últimos años.
Asimismo, el 18,7% de los españoles encuestados dispone de una segunda vivienda y, entre ellos, el 45,3% asegura utilizarla principalmente durante los grandes periodos vacacionales del año, como las vacaciones de verano, la Navidad o los puentes festivos.
La directora de Comunicación y ESG de Verisure para Iberia, Italia y Latam, Laura Gonzalvo, ha explicado que «las segundas residencias presentan necesidades de protección muy distintas a las de una vivienda habitual».
«Son inmuebles que pueden pasar semanas o meses sin actividad, especialmente tras el verano, por lo que disponer de herramientas que permitan supervisarlas cuando se está lejos se convierte en un aspecto cada vez más relevante para sus propietarios», ha añadido Gonzalvo.
El Observatorio constata además que la inquietud por la protección de las segundas residencias es significativamente superior a la registrada en las viviendas habituales. Casi nueve de cada diez propietarios de segunda residencia (89,9%) manifiestan preocupación ante una posible intrusión, una cifra un 16% superior a la registrada entre quienes únicamente disponen de vivienda habitual (77,3%), según explica Verisure.
Según el informe, esta preocupación se explica en parte por la propia naturaleza de estos inmuebles, ya que la mayoría se localiza en entornos rurales (59,2%) o costeros (46,4%) y suele utilizarse de forma intermitente a lo largo del año, lo que dificulta detectar incidencias con rapidez cuando no hay presencia física en la vivienda.
Ante este escenario, la mayoría de los propietarios ha optado por incorporar algún tipo de medida de seguridad. Entre ellos, 79,7% de los encuestados con segunda residencia afirma contar con al menos una solución de protección, siendo las puertas de seguridad o blindadas (36,8%), las rejas en puertas y ventanas (33,3%) y las alarmas conectadas a una Central Receptora de Alarmas (24%) las más extendidas, según las cifras de Verisure.
El estudio señala también que empiezan a «ganar terreno» soluciones pensadas específicamente para viviendas que pasan largos periodos vacías, como sistemas de simulación de presencia mediante encendido domótico de luces, presentes en el 13,9% de las segundas residencias.
No obstante, el informe revela que uno de cada cinco propietarios (20,3%) reconoce no disponer de ninguna medida de seguridad en su segunda vivienda, pese a tratarse de inmuebles con «una mayor exposición» al riesgo de intrusión, como ha explicado la entidad.