Moody’s cree que la fusión Caixabank-Bankia “no crearía de inmediato una institución más fuerte” y tardaría en generar sinergias

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Moody’s cree que la fusión entre Caixabank y Bankia “no crearía de inmediato una institución más fuerte” si se plantea sin un aumento de capital y advierte de que las ganancias de eficiencia derivadas de los potenciales costes “pueden tardar en materializarse” ya que “requieren importantes costes de reestructuración, afectando a la rentabilidad desde el principio”.

No obstante, la firma de rating precisa en un informe publicado este lunes que la entidad adquiriente, que “suponemos que será Caixabank por su mayor tamaño”, sí se beneficiaría de la creación de un ‘badwill’ o fondo de comercio considerable con el que “absorber dicho potencial coste de reestructuración” ya que ambos bancos cotizan actualmente por debajo de su valor en libros (Caixabank, al 0,45%, y Bankia, al 0,243%).

A juicio de Moody’s su combinación crea además un gigante con un gran potencial para extraer sinergias. La suma daría un banco con 6.700 sucursales agregando las 4.500 de Caixabank y las 2.300 de Bankia; con una plantilla conjunta de 51.500 empleados (35.700 en Caixabank y cerca de 16.000 en Bankia), lo que a su juicio permitiría “una reducción sustancial de su estructura de costes combinada” para lograr “cierto contrapeso” en resultados y ayudar a mejorar una rentabilidad presionada por la crisis y los tipos de interés al 0%.

Al respecto recuerda que ambos bancos “han tenido éxito en la ejecución de sus medidas de reducción de costes anunciadas y han logrado importantes ganancias de eficiencia en el pasado reciente”, aunque su tasa de eficiencia proforma se situaría en el 57%, muy superior al 50,1% del promedio del sistema español.

“Esto, junto con las malas perspectivas de ingresos en medio del brote del coronavirus, exigen objetivos de reducción de costes más ambiciosos”, entiende Moody’s. Según recuerda en su estudio, Caixabank ya anunció que rebajaría los costes un 2% este año frente al 1% previsto inicialmente y buscaría una contención salarial más estricta” para economizar 300 millones adicionales.

Bankia redujo a su vez los costes operativos en alrededor del 2% en el primer semestre y también revisó su guía de costes operativos para el año, impulsado por los ahorros asociados al cierre de 140 sucursales en el primer semestre.

Para la agencia de análisis de solvencia, “no se puede descartar” además que el regulador condicione su aprobación a “posibles enajenaciones de activos” ya que se crearía el primer actor en la banca nacional, con 640.000 millones de euros en activos y equivalentes al 25% de los activos totales del sistema español frente al 16% actual de Caixabank.

Por otro lado, advierte de que, “dadas las deprimidas perspectivas macroeconómicas de la economía española, los riesgos de ejecución son elevadas, aunque algo mitigados por la naturaleza complementaria de los perfiles comerciales de ambos bancos y su sólida trayectoria”.

El nuevo banco contaría con solo un 6% de activos improductivos en balance y con ratios de calidad de balance “estables” desde que estalló la pandemia, si bien Moody’s augura un aumento en los préstamos problemáticos ya a lo largo de este ejercicio “a medida que el alivio de los aplazamientos de pago y los extensos programas de apoyo del Gobierno se desvanecen”.

Bajo este escenario juzga positivo que Caixabank ya contabilizase a finales de junio 50 puntos básicos de un coste de riesgo que espera que escale a los 60-90 puntos, y que Bankia haya contabilizado el 50% a su vez de los 70 puntos básicos que espera alcanzar.

Además, subraya que ambos bancos entrarían en la transacción son fuertes colchones de capital: el ratio CET1 fully loaded de Caixabank se situó en junio en el 12,29%, 419 puntos básicos por encima de lo que le exige el Banco Central Europeo (BCE), y Bankia lo tenía en el 13,27%, 594 puntos básicos por encima de su requerimiento.

Si bien admite que, dependiendo de los términos del acuerdo, los ratios de capital regulatorio podrían verse afectados negativamente en un momento donde además la crisis por el coronavirus es susceptible de disparar la morosidad, subraya la “probada trayectoria de Caixabank en la preservación de sólidos ratios de capital en adquisiciones” previas.

Si cuaja la fusión, Moody’s avanza que revisaría las calificaciones con una nueva evaluación a fin de asignar ratings a la nueva entidad. Entre otros factores, anticipa que evaluaría en qué medida pueda verse afectado el nuevo banco por los riesgos legales de Bankia, al estar pendiente la publicación en breve de la sentencia por la salida a Bolsa en el 2011. Al respecto recuerda que el banco espera contar con suficientes provisiones para encarar el fallo judicial, aunque sin descartar que se precise recursos adicionales, “dependiendo sobre el número de reclamaciones a recibir, el resultado esperado y el perfil de los reclamantes”.

En cuanto a la calidad de los bonos garantizados hipotecarios, la firma sostiene que su calidad crediticia “seguirá siendo sólida” tras la posible fusión. En junio, Caixabank tenía 49.500 millones de euros de cédulas hipotecarias en circulación respaldadas por un fondo de cobertura de 85.200 millones de euros, y Bankia 23.500 millones de euros de bonos garantizados hipotecarios en circulación respaldados por un grupo de cobertura de 65.500 millones de euros.

 

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