¿Aire limpio o reducción del déficit?

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A esto hay que sumar los precios de los carburantes, gasolina y gasoil, que en un corto espacio de tiempo se han puesto por las nubes. Pero, es que hay más: la fiscalidad que actualmente está soportando el sector automovilístico español, supera todo lo previsible. Entre impuestos, tasas, reparaciones y operaciones de mantenimiento, poseer hoy un automóvil es una auténtica proeza.

Pues bien, ahora, y no se sabe bien si con el objetivo de mantener un medio ambiente más saludable o ayudar a paliar el déficit económico de España, desde la Secretaría de Estado de Medio Ambiente, se propone incrementar el Impuesto de Matriculación  para aquellos vehículos con motores diesel, que emitan mayor cantidad de CO2 o también, dióxido de nitrógeno, NO2, que la de los valores permitidos según las normas europeas, que pueden ser emitidas por todos los vehículos con motorizaciones diesel de grandes cilindradas.

Esta propuesta ya ha levantado una lógica alarma entre los fabricantes y los vendedores de vehículos, que ven como cada día se ponen trabas para que el mercado del automóvil en España pueda salir de la crisis. Porque, si la confianza del potencial comprador de nuevos vehículos no está suficientemente consolidada, el crédito financiero no fluye, no se dan ayudas a los compradores para cambiar coches vetustos por otros más seguros y eficientes, se gravan con nuevos impuestos a los carburantes y, ahora, se incrementan esos impuestos a los vehículos que tengan potentes motores de gasóleo, es de predecir que el mercado automovilístico puede hundirse de manera definitiva y, con ello, la industria automovilística española, que es uno de los puntales de nuestra economía.
Hay que recordar que en España existen factorías de fabricación y montaje de automóviles de las principales marcas nacionales y extranjeras, que dan trabajo a más de 80.000 personas.T

anto fabricantes como vendedores quieren que se rejuvenezca el parque automovilístico porque, según dicen, actualmente cerca de un 20% de automóviles obsoletos, generan casi el 80% de la contaminación.

Si de lo que se trata es de tener un aire más limpio, se debe empezar por retirar esos viejos cacharros a cambio de nuevo vehículos, no gravando a éstos en detrimento de aquéllos. Pero, si lo que se quiere es reducir el déficit a costa de los sufridos automovilistas, nuevamente éstos serán los “paganos”. Este sector está atravesando momentos graves que cuestionan su existencia y, si encima se le exprime más, acabará por desaparecer. Y luego, ¿que?.