En inglés para que se entienda

Esta carta la asumo desde el espíritu de Eldad y Medad , con los cuales me identifico en cuanto a la marginación por parte de los “estamentos oficiales”. De la misma manera debo agradecer la colaboración de mi admirado amigo Jacob BarZebdi (empresario, teólogo y sacerdote) sin la cual esta carta no hubiera pasado de este preámbulo. Aun cuando yo lo comparta al cien por cien, debo reconocerle la autoría de este escrito.

 

Come now, you rich, weep and wail over your impending miseries.
Your wealth has rotted away, your clothes have become moth-eaten,
your gold and silver have corroded, and that corrosion will be a testimony against you; it will devour your flesh like a fire. You have stored up treasure for the last days.
Behold, the wages you withheld from the workers who harvested your fields are crying aloud, and the cries of the harvesters have reached the ears of the Lord of hosts.
You have lived on earth in luxury and pleasure; you have fattened your hearts for the day of slaughter.
You have condemned; you have murdered the righteous one; he offers you no resistance.

Nota aclaratoria: Mi buen amigo, Jacob BarZebdi, es más conocido en España como Santiago, Apóstol.
Epilogo: Para aquellos que, a diferencia de nuestros responsables económicos, entiendan el español, lo escrito por mi amigo es:

Vosotros, los ricos, llorad y gemid por las desgracias que os van a sobrevenir.

Porque vuestras riquezas se han echado a perder y vuestros vestidos están roídos por la polilla.
Vuestro oro y vuestra plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra vosotros y devorará vuestros cuerpos como un fuego. ¡Vosotros habéis amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final!
Sabed que el salario que habéis retenido a los que trabajaron en vuestros campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.
Vosotros llevasteis en este mundo una vida de lujo y de placer, y os habéis cebado a vosotros mismos para el día de la matanza.

Habéis condenado y habéis matado al justo, sin que él os opusiera resistencia.
(Epístola de Santiago 5,1-6.) Leída este pasado domingo en los templos católicos, como segunda Lectura de la Santa Misa.
José Barta