La de Mediación, una Ley con incierto futuro

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Así ha sucedido con la aprobación del Real Decreto Ley de Mediación Civil y Mercantil (no confundir con Ley de Arbitraje), con el que se supone  se pone a disposición de los ciudadanos un mecanismo de resolución de conflictos voluntario, ágil, flexible y económico.

Como la mayor parte de las medidas de supuesto alcance social que acomete este Gobierno, la mediación es una forma voluntaria de resolución de controversias entre dos partes con la ayuda de una tercera persona. El mediador, por lo tanto, a diferencia de lo que sucede en el arbitraje, no tiene capacidad de decisión en la resolución del conflicto, ya que esta corresponde por entero a las partes.

Con esta regulación se trata de dar cumplimiento a una Directiva comunitaria del 21 de mayo de 2008, pero la regulación española va más allá. La referida Directiva se centra exclusivamente en los acuerdos de mediación transfronterizos, debido al coste e incertidumbres que generan los pequeños conflictos en ese ámbito,  nuestro Real Decreto Ley establece un régimen general aplicable a toda mediación en asuntos civiles y mercantiles, ya sea nacional o transfronteriza.

Se justifica esta decisión en la necesidad de reducir las acciones judiciales en estos ámbitos, muy superiores a las que se producen en Francia o Alemania.

Lo que no se dice es que una gran parte de dichas acciones judiciales se derivan de la manifiesta indefensión que los consumidores españoles tenemos frente a las grandes corporaciones, o frente a pequeños comerciantes carentes de escrúpulos.

En lugar de regular, de una vez por todas, unos procedimientos administrativos eficaces y ejemplarizantes en defensa de los intereses de los pequeños consumidores, ahora se inventan este Real Decreto, que es algo así como construir un cañón para matar mosquitos. El problema no es ya el coste del cañón, que lo tiene y lo tendrá, ni el tiempo que hará perder a todo el mundo, incluidos jueces y otros funcionarios de la administración de justicia, el problema es que los mosquitos seguirán acribillando a los sufridos consumidores.

Últimamente, cada vez que escucho a la actual Vice se me acaba produciendo una sensación muy parecida a la que tengo cuando trato con “teóricos” del derecho y de la empresa; pueden ser números uno en sus oposiciones, pero no tienen pajolera idea de la vida y difícilmente ayudan a hacerla más justa.

José Barta

Profesor Estrategia para Mercados Hostiles

Presidente Baral Internacional