Ni si, ni no

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 Vamos con los motivos para apoyar esa convocatoria. La reforma laboral que ha presentado el ejecutivo no creará empleo ni en el corto ni en el medio plazo y desde luego nunca mientras no regrese el crecimiento a la economia española. Esa reforma además abarata el despido de los trabajadores, les desprotege en caso de bajas laborales o enfermedad e incluso permite que el empresario pueda reducir el sueldo o modificar las condiciones sin más impedimientos que el llamar al despacho. Y ahora vienen los “porqués” para decir no a esa huelga. Entre ellos se colcoan el que ésta no va a beneficiar la imagen de España en el exterior, sobre todo a ojos de los mercados. También el que no va a suponer una marcha atrás de la misma por parte del Gobierno porque al amrgen, de haberlo escuchado en boca de unos cuantos “ministeriales” ahora hay una Europa que siguilosamente vigila e impone que todo cambio se cumpla. Tampoco se ha esperado al llamado periodo de los 100 días de margen que se le da a un nuevo Gobierno para ver cómo legisla. Ni tampoco se ha esperado a su tramitación parlamentaria como proyecto de ley para ver si algún aspecto puede quedar modificado. Una huelga siempre supone además un coste cuantificable:1000 millones de euros en pérdidas según la CEOE y aunque sea para un simple y llano trabajador, día en huelga, día no cobrado ni cotizado. La balanza, para cada cuál que se incline a uno de los dos lados, pero el resultado será el mismo: la reforma ha llegado para quedarse.