PP en Andalucía, ¿uno o dos errores de bulto?

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Pero la especial falta de comprensión que parece tener el PP del electorado español es mayor. Tanto a la hora de hacerle propuestas como para fidelizarlo. El PSOE se ha apropiado de la mayoría de los atributos que atraen más a los votantes de nuestro país: progreso, igualdad, derechos humanos, libertad, etc. y el PP sólo ha sabido presentarse como imitador.

El PP nunca ha planteado de forma clara atributos que le son propios como eficacia, orden, desarrollo económico. Aspectos que, a medida que mejora el nivel socioeconómico preocupan más. Al PP le hace falta un posicionamiento claro que lo haga “diferente” y tanto, o más, “atractivo” que su contrincante.
Este ha sido el primer error de bulto que lo limitó en Andalucía ayer. No hubo propuestas claras. Tampoco las hubo en las generales del 2008,  por eso volvió a ganar Zapatero. Y que nadie se engañe (a los del PP me refiero) las últimas elecciones del 20-N-2011 no las ganó Rajoy, las perdió Zapatero. Ni siquiera se puede decir que fue el PSOE el perdedor; fue su, hoy “desaparecido”, secretario general.

Desde que gobierna el PP su estrategia de comunicación es: ¡ninguna! Si la tuvieran, los españoles entenderíamos mejor los planes y nos sentiríamos más integrados y seguros. Los del PP no entienden lo del posicionamiento estratégico competitivo que les permita ocupar una posición ventajosa en la mente de los votantes…
Esta falta de estrategia es el primer error de bulto que explica porqué ayer la diferencia de votos fue tan pequeña y mucho menor si la comparamos con las últimas generales.

El segundo error puede que haya sido “el candidato”. Independientemente de sus cualidades, que parece las tiene; ¿era el Sr. Arenas quien tenía las posibilidades? Si bien no tengo datos contrastados, pues aquí nadie tiene el “valor” de analizar la “capacitad competitiva” de su candidato comparada con la del contrincante; tal vez podemos hacer una reflexión.

Si nos atenemos a la valoración personal de los dos candidatos que se han publicado, y eso es una referencia significativa para los votantes, Javier Arenas no salía demasiado bien parado.  Por su lado J.A. Griñán no se vinculaba demasiado con los ERE, es decir no parece que la corrupción le afectara a nivel personal. Si hacemos un ejercicio de comparación de los dos en base a los cuatro motores de decisión que manejan los estrategas políticos de EE.UU. Tal vez ni Griñán era tan “malo”, ni Arenas tan “bueno.

Los incluyo a continuación y que cada uno saque conclusiones. Los cuatro factores que condicionan la elección del voto en función de los candidatos son:

Acción: Es la capacidad del candidato y la percibida por los votantes de su nivel de comprensión, enfoque de la realidad y su plan concreto orientado a resolver los problemas del país o la región.

Comprensión: Aquí se trata de si el candidato tiene un conocimiento profundo de los problemas de fondo.

Sensibilidad: ¿Le preocupan de verdad los problemas reales que tienen los votantes?

Resolución: Tiene la fortaleza y el liderazgo necesario para gobernar.

Si consideramos estos cuatro atributos como referentes de la decisión de los andaluces, incluyendo a los que no fueron a votar, la pregunta es: ¿Era Arenas un candidato con ventajas personales para ganar a Griñán?
Teniendo en cuenta el primer error de bulto al que me he referido,  no sé si con el candidato no ha llovido sobre mojado…

Raúl Peralba
www.positioning.ws