Pymes en tiempos de coronavirus

Una de cada cuatro empresas confiesa haber cancelado los contratos con sus proveedores
Sólo entre los meses de mayo y junio el endeudamiento de las empresas españolas alcanzó los 55.000 millones de euros
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La economía española se encuentra en recesión. No es una afirmación gratuita sino la conclusión extraída de los últimos datos que ha hecho públicos el Instituto Nacional de Estadística (INE). Estos recogen una caída del Producto Interior Bruto (PIB) en el segundo trimestre de hasta el 17,8%. El impacto del coronavirus ha llevado al tejido empresarial de nuestro país a una práctica paralización, cosechando la mayor caída trimestral de la serie histórica entre los meses de abril y mayo. En cuanto a la demanda, la nacional ha experimentado una variación de 18,8 puntos, mientras que la internacional ha descendido 2,7 puntos respecto al primer trimestre.

Por su parte, el Banco de España estima que entorno a un 70% de las empresas españolas van a necesitar inyecciones de liquidez que les permitan mantenerse a salvo. Sin embargo, el riesgo de que muchas de ellas no puedan cumplir con las obligaciones contraídas por deudas o préstamos es más que elevado. Especialmente comprometidas se verán aquellas implicadas en sectores como la hostelería, el turismo o el pequeño comercio y, de una forma más específica, las pymes.

Sólo entre los meses de mayo y junio el endeudamiento de las empresas españolas alcanzó los 55.000 millones de euros. Se trata de una deuda contraída de forma apresurada y con el único objetivo de subsistir, de hacer frente a gastos corrientes y no con el afán de implementar proyectos estructurales que supongan un retorno de la inversión ni tan siquiera a medio plazo. Y esto es lo realmente grave, sobre todo para pequeñas y medianas empresas que disponen- por norma general- de menor músculo financiero.

Por eso, las entidades financieras están tratando de dar respuesta a las nuevas necesidades de sus clientes. De hecho, Bankinter ha lanzado ‘VIP (Very Important PYME)’, un espacio exclusivo diseñado de forma específica para sus clientes de pequeñas y medianas empresas, que incluye soluciones globales que faciliten la gestión diaria de la compañía más allá del ámbito financiero.

Entre las ventajas puramente financieras de este espacio destacan las aplicadas sobre una serie de productos de uso cotidiano, como la cuenta o las tarjetas, o de servicios como las transferencias, ingresos de cheques o adeudos SEPA, que están tarifados según el volumen de la operativa de cada empresa y que, en función del mismo, pueden alcanzar costes muy reducidos e incluso un coste cero.

Pero, además de los perjuicios que la pandemia ha generado en la ecuación oferta-demanda, la adaptación de los empresarios más pequeños a las medidas de prevención para combatir el virus también han acarreado costes significativos. La Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) ha informado recientemente de que las microempresas, por ejemplo, han tenido que asumir un coste medio de 2.000 euros para adaptarse a las nuevas normativas sanitarias. CEPYME señala- además- que muchas empresas están adoptando modelos mixtos tras la vuelta de las vacaciones, con parte de la jornada presencial y otra parte a distancia, también con turnos alternos, con coordinación de desplazamientos o, por ejemplo, con el establecimiento de horarios especiales de entrada y salida, a fin de evitar una coincidencia masiva de trabajadores en los espacios laborales y minimizar así el riesgo de contagio.

El Informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor), en su edición especial para analizar la situación de las pequeñas y medianas empresas frente al COVID-19, ha apuntado las medidas que han adoptado de forma mayoritaria las pymes para reflotar su economía. En este sentido, recortar gastos ha sido uno de los principales objetivos y, para ello, una de cada cuatro empresas confiesa haber cancelado los contratos con sus proveedores.

La segunda medida más utilizada ha sido reorientar el modelo de negocio. Un 24,1% de las consultadas se ha visto obligada a cambiar de rumbo. Casos como los de la industria textil, que se han reorientado a la fabricación de mascarillas, son un buen ejemplo de ello. Sin embargo, los precios se mantienen moderadamente estables y tan solo un 17% de empresas españolas con menos de 250 empleados en la plantilla han bajado el precio de sus productos o servicios.

Josep González, presidente de la patronal de pequeñas y medianas empresas de Cataluña (PIMEC) ha reflexionado recientemente sobre esta situación en la que se plantean disyuntivas como la de solicitar un crédito ICO y aumentar el endeudamiento de las empresas, o bien, mantener la suspensión temporal de la actividad a la espera de tiempos mejores. Y, al cuestionarse dilemas como este y observando la evolución en las cifras, muchas terminan decantándose desaparecer. Así lo confirma el directivo catalán: “el 20% de las empresas cerrarán, lo que supone que desaparecerán 600.000”.

Otro colectivo que está padeciendo los golpes de esta nueva crisis es el de los autónomos. Lorenzo Amor, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) ha explicado que “los autónomos no se están dando de baja a la Seguridad Social porque tienen exoneradas las cotizaciones y les da igual estar de alta que de baja. Pero, a partir de ahora, va a haber un número importante de bajas a no ser que el Ejecutivo ponga sobre la mesa un plan de cese de actividad extraordinario. Este mes ya tienen que pagar el 75% de las cotizaciones y en octubre el importe total”.

¿Cómo salir de esta más allá de las grandes medidas? Los hermanos Guerrero Fraile, propietarios de varios negocios de restauración como el restaurante Bureo (Guadalajara) señalan que “además de mantener las precauciones sanitarias para preservar la salud de nuestros clientes y trabajadores, la capacidad para gestionar equipos y buscar nuevas metas en nuestro concepto es fundamental. Tener un objetivo por conquistar día a día es lo que te hace seguir adelante”. Los hosteleros alcarreños no han rebajado la calidad de sus productos y siguen siendo referencia en la capital castellano-manchega.

Jaime Laplana dirige la clínica Fisiofine. El centro de fisioterapia de vanguardia entendió muy pronto la necesidad poner en marcha todas las medidas imprescindibles para garantizar unas óptimas condiciones de seguridad sanitaria a sus clientes y su buen hacer ha dado fruto. En PodoSport, lejos de amilanarse ante el incierto horizonte que esta coyuntura ha dibujado, han decidido elevar su apuesta. La empresa especializada en podología deportiva ha abierto, en uno de los momentos socioeconómicos más delicados de la historia reciente de nuestro país, una nueva sede con más capacidad y dotada de mayores recursos. Por su parte, José Llorente, director creativo de JST Design, asegura que “es una situación compleja para el sector de la comunicación y las relaciones públicas. No es un momento sencillo para nadie. Pero sentimos que es ahora cuando mejor podemos ayudar a nuestros clientes porque- probablemente- nunca ha sido tan necesaria como ahora una buena comunicación”.

Lo cierto es que, si bien el conjunto del entramado empresarial español requiere urgentes y eficaces medidas que le impulsen a seguir adelante y adaptarse a la nueva realidad, son probablemente las pymes- las que siempre nos han prestado el servicio más inmediato y personal- las que más nos necesitan en este momento.

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