Roland Berger avisa de una crisis de fertilizantes en Europa más grave que la de 2021-2022

Fotonoticia 20260402112954

La guerra de Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz pueden desencadenar en el sector agroalimentario europeo una crisis potencialmente más grave que la vivida en 2021-2022 tras la pandemia y el inicio de la guerra de Ucrania, según advierte la consultora Roland Berger.

De acuerdo con su análisis, el colapso de las exportaciones de fertilizantes a través de este corredor, por donde transita alrededor de un tercio de la urea mundial y el 45% del azufre global, amenaza con encarecer de forma significativa los costes en toda la cadena, desde el campo hasta el supermercado.

El estudio, basado en datos de CRU y Kpler, señala que los envíos diarios de fertilizantes por Ormuz han pasado en pocas semanas de 100-200 unidades a prácticamente cero.

Esta restricción física de materias primas clave se suma a unos precios que no habían vuelto a los niveles previos al Covid, después de una crisis en la que la urea llegó a triplicarse, el coste del MWh eléctrico se multiplicó por 12 y el transporte marítimo de contenedores se encareció un 80%.

En el mercado español de agroinsumos, valorado en unos 5.600 millones de euros a precios de agricultor, el segmento más expuesto es la nutrición vegetal (fertilizantes convencionales), que representa aproximadamente la mitad del total.

Roland Berger estima que, en un escenario de interrupción corta del tránsito por Ormuz (1-3 meses), los fertilizantes podrían subir entre un 30% y un 50%, mientras que un bloqueo prolongado de más de seis meses podría disparar los precios entre un 150% y un 200%, por encima incluso de la crisis anterior.

EL ALZA DE COSTES LLEGARÁ AL CONSUMIDOR FINAL

Este incremento de costes se trasladaría al consumidor final con distinta intensidad según el cultivo. Los productos de invernadero más intensivos en insumos, como tomate, pimiento o pepino, podrían registrar subidas de entre el 15% y el 25%, mientras que las hortalizas de hoja se encarecerían entre un 12% y un 20%.

También se prevén impactos, aunque menores, en categorías como el aceite de oliva, las frutas frescas o los cereales, donde los estrechos márgenes de los agricultores harán que el alza se traslade casi íntegramente al precio final.

La consultora advierte de que el golpe será «especialmente severo» para los agricultores individuales y las pequeñas explotaciones, que operan con márgenes muy ajustados.

Durante la anterior crisis muchos productores ya redujeron el uso de insumos para contener costes, una respuesta que la consultora da por probable de nuevo, con el consiguiente riesgo de abandono de explotaciones.

MAYOR CONSOLIDACIÓN EN EL MERCADO ESPAÑOL

Al mismo tiempo, el mercado español de distribución de agroinsumos, actualmente muy fragmentado con más de 700 operadores, podría acelerar su proceso de consolidación, favoreciendo a los grandes distribuidores con más músculo financiero para acopiar inventario frente a los pequeños, más expuestos a la presión sobre márgenes y a los impagos.

En este contexto, Roland Berger identifica a las soluciones biológicas -bioestimulantes, fertilizantes orgánicos y productos de biocontrol- como las grandes ganadoras potenciales.

Su menor dependencia de materias primas importadas, su menor intensidad energética y sus mayores márgenes las convierten en una alternativa más resiliente y atractiva para fabricantes y distribuidores, hasta el punto de que la firma calcula que la crisis podría adelantar entre dos y tres años su adopción, especialmente en cultivos de alto valor.

El ‘senior partner’ de Roland Berger en Iberia y responsable del área de Agroindustria, Bienes de Consumo y Retail, Fernando López de los Mozos, subraya que esta situación puede actuar como catalizador de una transición hacia modelos agrícolas menos dependientes de fertilizantes convencionales.

A su juicio, cada nueva crisis geopolítica que golpea la cadena de suministro de fertilizantes sintéticos refuerza la apuesta por sistemas más resilientes, con cadenas de suministro más cortas y un mayor peso de la innovación biológica, y la presión de costes puede hacer que esta transformación sea, esta vez, irreversible.

MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) –

Cerca de 980.000 niños y niñas se quedan, durante las vacaciones de Semana Santa, sin la beca comedor que tienen en la escuela, como denuncia la ONG de educación e infancia Educo, que reivindica el acceso al comedor escolar universal y gratuito para todo el alumnado, empezando por la infancia más vulnerable que, a pesar de necesitar una beca comedor pública, no la recibe.

Para la ONG, el comedor y el espacio del mediodía forman parte del derecho a la educación, ya que además de asegurar la alimentación, aprenden hábitos sociales y nutricionales, a resolver conflictos o a gestionar su tiempo de ocio, entre otros.

En este sentido, la directora general de Educo, Pilar Orenes, señala que «algunas familias cuentan con la posibilidad de recibir ayudas para la alimentación durante estos días, pero son pocas las opciones y es difícil conseguirlas».

«En general, los niños y niñas no tienen asegurada esa comida completa y nutritiva que sí reciben en la escuela gracias a la beca comedor. Es incomprensible que no haya una alternativa en las vacaciones escolares para todo el alumnado con beca, porque las dificultades económicas de sus familias son las mismas ahora que durante el curso», denuncia.

Orenes añade que, «a estos niños y niñas que reciben beca comedor hay que sumarle todos los que, a pesar de necesitar este apoyo económico, no lo tienen. Es decir, que las familias no solo hacen malabares ahora en vacaciones para asegurar su alimentación, sino durante todo el curso escolar. Hablamos de alrededor de 1,3 millones de estudiantes».

Educo denuncia que, en España, 1 de cada 3 menores de 18 años vive en riesgo de pobreza o exclusión, «un dato que ha variado muy poco en más de una década». Además, 450.000 niños, niñas y adolescentes no pueden comer carne, pollo, pescado o su equivalente en proteína vegetal cada dos días.

«La escuela asegura la comida del mediodía, y eso debería estar garantizado durante las vacaciones. No solo ahora, estos días de Semana Santa, sino también en las fiestas navideñas o en verano, donde ya no hablamos de una semana, sino 80 días», reclama Orenes, que enfatiza que «son muchos días para las familias con dificultades económicas, a las que les cuesta llenar la cesta de la compra; ahora aún más, con la reciente subida de precios».

Por este motivo, desde Educo piden que se amplíe la oferta de actividades gratuitas durante las vacaciones escolares para la infancia más vulnerable y que incluyan la comida. «Hay muy poca oferta gratuita, no cubre todos los días de vacaciones escolares, a veces solo es por las mañanas, y no siempre incluye la comida. Aunque las administraciones o las entidades sociales dan ayudas puntualmente, el problema es que falta información y coordinación, por lo que no se sabe a cuántos niños y niñas llegan las ayudas ni durante cuánto tiempo. Sin esta foto completa, es muy complicado saber cuáles son las necesidades reales», precisa la directora general de la ONG.

Así, considera que es «absolutamente necesario» contar con «datos e información que permitan conocer la realidad actual para poder diseñar las políticas públicas necesarias que puedan revertir esta situación». «Para empezar, se podría garantizar una beca comedor a los niños y niñas que ya la reciben – puesto que las administraciones ya saben quiénes son- durante los periodos no escolares», reclama.

Asimismo, Educo también propone que toda la infancia en riesgo de pobreza o exclusión tenga acceso gratuito a actividades de ocio y tiempo libre, que incluyan una comida saludable, al menos durante dos semanas del verano.

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