La entidad apoyó en 2025 a más de 425.000 clientes agro, con un montante total de 5.800 millones de euros, un 8 por ciento más que el año anterior.
La relevancia del peso de la industria agroalimentaria en la economía española está fuera de toda duda. Se pudo comprobar durante la pandemia, cuando se convirtió en el único sector que no sucumbió a la crisis global, y, después de superar la crisis de las materias primas provocada por la invasión rusa de Ucrania, el sector mantiene una evolución sólida y continúa siendo uno de los grandes motores económicos del país.
La agricultura, la ganadería, la pesca y la industria de transformación suponen, según los últimos datos oficiales disponibles, cerca del 10 por ciento del PIB nacional, con más de 125.000 millones de euros, convirtiéndose así en un pilar estratégico clave que impulsa tanto la exportación, que supone el 20 por ciento del total nacional, como el empleo rural. En materia de ocupación, la industria agroalimentaria genera más de 2,3 millones de empleos en nuestro país, lo que representa aproximadamente el 11,3 por ciento del empleo total en España.
Con estos datos, no es de extrañar que España sea la cuarta potencia agroalimentaria de Europa y la décima del mundo. Debido a la amplia gama y calidad de sus cultivos y productos, la industria agroalimentaria española goza de gran prestigio internacional.
El sector agroalimentario se encuentra en pleno proceso de transformación, en el que los nuevos retos en cuanto al cambio climático y los nuevos hábitos de consumo han impulsado la evolución hacia un modelo más digitalizado y sostenible que gane competitividad. La gestión eficiente del agua, la reducción de emisiones, la incorporación de energías renovables o la optimización de recursos a través de la tecnología se han convertido en prioridades estratégicas para miles de profesionales del campo.
En este contexto, Santander se consolida como un aliado estratégico del sector. La entidad cerró el pasado año con un incremento del 8 por ciento respecto a lo financiado en 2024. Y es que Santander apoyó al sector agroalimentario en España con 5.800 millones de euros, que fueron a parar a los más de 425.000 clientes agro que el banco tiene por todo el país.
Gran parte de este apoyo fue destinado a impulsar la incorporación de maquinaria de última generación, sistemas de agricultura de precisión, tecnologías basadas en GPS y sensores en campo, así como el desarrollo de nuevas variedades más resistentes y eficientes. Inversiones que permiten aumentar la productividad, optimizar el uso de recursos y reducir el impacto ambiental, reforzando la viabilidad económica de las explotaciones a largo plazo.
A través del Fondo Agro Smart, Santander ofrece financiación estratégica para proyectos de crecimiento, sostenibilidad, innovación, digitalización y generación de empleo. Lo hace acompañando al profesional o a la pyme en todas las fases de desarrollo de su iniciativa, financiándola y dotándola de un amplio abanico de destino de fondos. Estos van, desde la transformación de fincas hacia cultivos más rentables, como el olivar, los cítricos, el almendro, el pistacho o el aguacate, pasando por el apoyo en I+D+i o la creación de nuevas unidades de negocio. El objetivo es facilitar inversiones que fortalezcan el tejido agroalimentario y contribuyan a un modelo más eficiente y alineado con los desafíos medioambientales actuales.
Sin embargo, el apoyo de Santander al sector agroalimentario español no acaba en la financiación, sino que se extiende en busca de la cercanía y el conocimiento profundo de la realidad de la industria. Para ello, la entidad mantiene una red de oficinas especializadas en el Negocio Agroalimentario distribuidas por todo el territorio nacional. Estas sucursales cuentan con equipos expertos y espacios específicos para ofrecer un asesoramiento personalizado, facilitar el acceso a las ayudas europeas y acompañar a los clientes en la digitalización de sus explotaciones.
Además de su presencia activa en los principales eventos agroalimentarios que se celebran en España, el banco ha continuado impulsando, en el pasado año 2025, iniciativas estratégicas orientadas al largo plazo, apoyando proyectos que contribuyen al desarrollo rural, al relevo generacional y a la reducción de cargas administrativas mediante soluciones tecnológicas. Todo ello con el objetivo de fortalecer un modelo agroalimentario más competitivo, eficiente y alineado con los desafíos económicos, sociales y medioambientales actuales.
Porque apoyar al campo español es también contribuir al equilibrio territorial, al empleo y al futuro económico del país. Y garantizar su sostenibilidad hoy es asegurar su fortaleza para las próximas generaciones.