El presidente de Talgo, José Antonio Jainaga, ha anunciado inversiones industriales «importantes» en Talgo hasta finales de 2027 y la creación de 200 nuevos empleos en Rivabellosa (Álava) este mismo año. Asimismo, ha negado que necesiten un socio industrial pero no descarta, para el despliegue de la Alta Velocidad en Europa del Este, buscar «colaboraciones o alianzas» con algún fabricante de esos países.
En el transcurso de un encuentro de Foro Capital organizado por Fundación Vital en Vitoria, Jainaga se ha mostrado convencido de que «tal vez Talgo sea el mejor ejemplo de colaboración público-privada en Euskadi en los últimos años».
En este sentido, ha subrayado que, tras la compra del 29,76% de Talgo por parte de un consorcio vasco, liderado por él, ahora inicia «una nueva etapa», en la que Álava, sus instituciones, su gente, los proveedores alaveses van a jugar «un papel fundamental».
Jainaga ha indicado que no entró en la operación de Talgo para «dar un pelotazo» porque la compañía «no está para dar pelotazos» y ha negado también que su intención fuera que Sidenor, de la que también es presidente, se «aprovechara extraordinariamente de Talgo, vendiéndole barras de acero» porque el fabricante de trenes «no compra los productos que fabrica Sidenor».
Según ha apuntado, lo que le animó es que es un «gran desafío», que es proyecto eminentemente industrial, que Talgo «tiene sin duda solución» pese a haber pasado por «momentos difíciles», ya que tiene un mercado «enorme abierto delante de la empresa». «Otra cosa hubiera sido una empresa en la que el mercado va a cuesta abajo desde hace años y no es el caso. Habrán oído hablar de los miles de millones que Talgo tiene en cartera», ha añadido
Jainaga ha añadido que la UE acaba de anunciar unas inversiones de 546.000 millones en Alta Velocidad en Europa, fundamentalmente hacia Europa del Este, y además Talgo tiene «un producto excelente y marca»
«LE FALTA TAMAÑO»
El presidente de Talgo ha indicado , por otra parte, que a la compañía «le falta tamaño» y tiene «deficiencias de gestión y probablemente de liderazgo». También ha destacado el proyecto de Talgo como «un ejemplo de lucha por el arraigo», que se ha materializado con el traslado a Álava de su sede.
José Antonio Jainaga ha asegurado que se ha tratado de «una operación extraordinariamente compleja», y que ha sido posible gracias al apoyo del Gobierno Vasco, a través de Finkatuz, de BBK y Vital como accionistas, y de esas mismas fundaciones y Ekarpen a través de un préstamo convertible.
El presidente de Talgo también ha aludido al apoyo del Gobierno central a la operación «con fuerza» con SEPI como accionista y con la participación de ICO y CESCE en la financiación, «y dando garantías del Estado a un porcentaje sustancial de la financiación bancaria». Tras apuntar que los primeros contactos para la compra empezaron tras el verano de 2024, ha señalado que ha habido «unos pocos» momentos «divertidos», otros «difíciles y algunos «al borde de la ruptura.
«SITUACIÓN FINANCIERA DELICADA»
Según ha apuntado, ahora «empieza el verdadero desafío» y Talgo va a reconducir una situación financiera que ha definido como «delicada», y a «reconstruir una imagen pública muy deteriorada», ambas «ligadas en parte a la sanción impuesta por Renfe por retraso en las entregas de los trenes».
«Desgraciadamente el retraso en las entregas es una debilidad del sector a nivel europeo, y aquí se va a centrar una de las prioridades estratégicas de Talgo, ser capaces de entregar trenes mucho más rápido pero ni Alemania ha impuesto sanciones jamás a Siemens, ni Francia a Alstom por retrasos», ha dicho.
Jainaga ha defendido que la compañía dispone de «ventajas competitivas innegables», como un tamaño «que le permite ser flexible» y un producto «que en muchos aspectos supera al de otros fabricantes de primer nivel».
No obstante, ha dicho que «tiene que mejorar su capacidad de entregar los pedidos», a través, entre otras medidas, de inversiones industriales, «y tiene que crecer para optimizar su estructura de costes fijos, en particular los ligados a la actividad de ingeniería e I+D».
INVERSIONES
Por ello, ha anunciado que, de aquí a finales de 2027, Talgo acometerá inversiones industriales «importantes», y llevará a cabo «unas contrataciones igualmente importantes». «Una parte sustancial de unas y otras, localizadas en la planta de Rivabellosa», ha señalado.
Según ha manifestado, el aumento de los ritmos de producción tendrá «un impacto significativo» en la carga de trabajo de la red de proveedores alaveses. En concreto, ha anunciado que en 2026 la compañía contratará alrededor de 200 personas en la planta de Rivabellosa. «Creo que es una gran noticia», ha añadido.
Al respecto, ha apuntado que tienen un «problema enorme» para encontrar soldadores, que es un oficio «donde falta gente con conocimiento y dispuesta a trabajar en esa función». «Nos vamos a encontrar para ampliar nuestra producción con el problema de los profesionales», ha destacado.
También se ha referido a los «desafíos» para los próximos años, como la participación en la segunda ola de liberalización de la alta velocidad en España, la participación en las próximas licitaciones de Renfe para suplir las carencias de la flota actual o el desarrollo del nuevo tren de alta velocidad para la década de 2030, «más eficiente energéticamente», que podrá circular a 350 km/h, «perfectamente integrado en el medio ambiente, y respondiendo a las nuevas exigencias de los viajeros».
El presidente de Talgo ha puntualizado que esta nueva plataforma, que será la sucesora del AVRIL, «necesitará un enorme esfuerzo de desarrollo e innovación». Por otra parte, se ha referido a la participación en el despliegue de la alta velocidad en Europa del Este, «y en particular en países como Polonia».
Ante algunas informaciones que apuntaban a que Talgo estaba buscando un socio industrial, ha señalado que hay «un gran interés en demostrar que la empresa tiene un problema de capacidad industrial» y se deja entender que «no es capaz de hacer lo que tiene que hacer» y que, por lo tanto, «tiene que buscar a alguien que va a venir a salvar a Talgo en el plano industrial».
«La historia ya empezó con la entrada de unos hungaros (Magyar Vagon), a los dos meses de fracasar la entrada en Talgo, quebró -afortunadamente no entraron porque no sé lo que habría pasado-. Esos no iban a salvar a Talgo, hay otros en Polonia, en Chequía que han intentado lo mismo, pero lo que necesita Talgo no es alguien que venga de esos países a fabricar aquí», ha manifestado.
Por lo tanto, ha señalado que tienen las capacidades y el conocimiento y deben hacer algunas inversiones, además de contrataciones. «No necesitamos a nadie», ha remarcado.
Jainaga ha manifestado que otra «cosa bien diferente» es cómo se plantea el despliegue de la alta velocidad en Europa del Este y, en ese caso, cree que probablemente habrá que hacerlo «en colaboración, en alianza con algún fabricante de esos países».