El Sabadell lidera la venta de activos tóxicos

El Sabadell se ha colocado entre las entidades más activas de Europa en esfuerzo de limpieza de su balance con la venta de carteras por valor de 15.300 millones de euros el pasado año. Sólo le superaron los italianos Banca Monte dei Paschi di Siena, con 27.800 millones, y Popolare di Vicenza y Veneto Banca, con 18.000 millones.

El ranking sale de datos compilados por Debtwire, que ha rastreado para su estudio 142 transacciones en toda Europa, de las que 27 se cerraron en territorio español. La cuarta mayor limpieza la efectuaría otro italiano, el Banco BPM, por valor de 12.800 millones, seguido en esta clasificación por la española Caixabank, con 12.100 millones enajenados; otra entidad transalpina, la Intesa Sanpaolo (10.800 millones), y el griego Alpha Bank, con 7.200 millones en activos improductivos extraídos de su balance.

Conforme al estudio, los bancos españoles volvieron a destacar en Europa el pasado ejercicio en términos de limpieza de balances al desprense de carteras de activos tóxicos con un valor de 43.200 millones de euros, si bien la cifra supone un descenso del 16,44% respecto a los 51.700 millones del ejercicio anterior.

Los expertos de Debtwire ven en dicho descenso que, «tras dieciocho meses de grandes ventas, los bancos españoles han entrado en la última fase de la limpieza de su saldo».

Aun así España continúa destacando como el segundo mercado más activo de Europa, únicamente superado por Italia, que con 103.000 millones enajenados copó la mitad del volumen total de ventas registrado en el Viejo Continente.

El mercado europeo de préstamos con impagos alcanzó su punto álgido precisamente el pasado año con una eliminación de carteras con un valor bruto de 205.1000 millones de euros, un récord frente a los 144.000 millones contabilizados en 2017 y los 107.000 millones del ejercicio previo.

El banco Sabadell y Caixabank tomaron el pasado año el relevo claro del Santander y BBVA, que durante 2017 habían cerrado acuerdos con Blackstone y Cerberus para deshacerse de portfolios por valor de 30.000 y 15.000 millones, respectivamente, y lideraron las operaciones.

La entidad dirigida por Josep Oliú se sacó de encima 15.300 millones de euros de exposición dañada a través de varias desinversiones, en su mayoría a Cerberus, y la colocación de la gestora Solvia a Intrum.

Caixabank se asoció a su vez con Lone Star, con la venta al fondo del 80% de una cartera de 12.100 millones para acelerar el saneamiento de su balance.

Bankia se sitúa en tercer lugar del ranking nacional con 4.200 millones contabilizados, seguido por Santander (3.100 millones) y el banco malo o Sareb, con oros 2.800 millones de euros desalojados.

Cerberus Capital Management y Lone Star Funds dominaron el mercado nacional, cerrando acuerdos por importe de 15.800 millones y 13.000 millones, respectivamente. En cambio, Blackstone Group estuvo notablemente ausente el año pasado, tras la megaoperación cerrada en 2017 al comprar una participación mayoritaria en los 30.000 millones enajenados del Santander, en su mayor parte procedentes del Popular.

A pesar de la madurez del mercado de venta de deuda en España, llegaron nuevos operadores y cerraron transacciones de calado. Es el caso del italiano doBank que hizo su debut comprando una participación del 85% en Altamira Asset Management Holdings, la gestora del Santander y Apollo.

Para tomar las riendas del que es el administrador más grande de activos tóxicos, con 55.000 millones en activos bajo gestión, la entidad italiana pagó 412 millones de euros a los vendedores: Apollo Global Management, CPPIB y ADIA, mientras que Santander mantendrá su 15% restante.

A pesar de los grandes volúmenes comercializados, los expertos de Debtwire detallan que «todavía hay más trabajo por hacer» y una prueba es que el mismo banco malo aún tiene 36.100 millones de euros en activos improductivos.

Sin embargo, hay otros mercados que han comenzado a rivalizar con fuerza con España, sobre todo entre los países del sur de Europa que son los donde la banca carga con el mayor lastre de activos tóxicos en sus balances.

En 2018, los bancos griegos cerraron ocho ventas por un volumen total de 13.900 millones, los portugueses transfirieron 8.000 millones de euros y los de Chipre otros 2.900 millones, según los datos compilados por Debtwire.

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