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Los reyes de la estafa

Por desgracia, vivimos rodeados de estafadores. Pero no os sintáis solos, a lo largo de la historia cientos de estafadores han pasado por este mundo. Repasamos ahora, las mayores estafas que, gracias a dios, no hemos vivido en primera persona…de momento.

Victor Lusting considerado por algunos “rey de los estafadores”. Nació en la República Checa en 1890, y ya desde pequeñito ganaba dinero con la mala vida. Empezó con el póquer y el bridge, que le permitió abastecerse de los nuevos ricos americanos que recorrían Europa en transatlánticos al más puro estilo Titanic. Vendió la Torre Eiffel en dos ocasiones, haciéndose pasar por funcionario público cuya misión era disponer de los restos del monumento que pronto se volvería chatarra, debido a dificultades económicas para su mantenimiento. Le pidió al mismísimo Al Capone 50 mil dólares para realizar un negocio, éste lo amenazó de muerte si no se lo devolvía. Dos meses después, Lustig le devolvió íntegramente el monto, pero sin el extra que había prometido. Sin embargo, el mafioso le agradeció no haber huido con el dinero y acabaron siendo amigos. Lo único que había hecho Lustig era dejarlos en un banco para ganar el interés. Cuestión de suerte suponemos.

David Hampton empezó de la manera más tonta en el mundo del fraude. Salió con sus amigos de juerga y le negaron la entrada en la popular discoteca neoyorquina Studio 54 por ser afroamericano. Indignado, planeó hacerse pasar por David Poitier, hijo del actor Sydney Poitier, el próximo fin de semana. Le dio resultado, y a partir de ese momento le cogió el gustillo. Su nueva identidad le llevó a colarse en la elite de Hollywood. Se hizo amigo de celebridades como: Melanie Griffith, Gary Sinise o Calvin Klein. Consiguió que le prestaran dinero, y le alojaran en sus mansiones. Pero todo lo bueno acaba…un buen día uno de sus amigos, Osborn Elliott, exeditor de Newsweek, notó que algo no encajaba y decidió denunciarle. Fue arrestado y obligado a devolver cada céntimo.

¿Qué pensaríais si os dijera que una de las bancas más importantes, que contaba con clientes como la reina de Inglaterra, fue vendida por una libra? Efectivamente, que me he vuelto loca. Pero siento contradeciros, la banca de Barings contaba con 223 años de historia. Había financiado la compra de Luisiana por Estados Unidos. Llegó a ser considerada por el cardenal Richelieu, la sexta potencia del mundo. Entre su clientela se encontraba Napoleón III y la reina de Inglaterra. Sin embargo, Nick Lesson dio un giro de 360º a esta historia. Se trata de un joven londinense de origen humilde, que a los 27 años hizo quebrar a la histórica institución, dejando un agujero de 1.400 millones de dólares. Accedió a la cúspide de Barings, dedicándose a las inversiones en Asia. Al principio ganó varios millones y la confianza del directorio. Pero empezó a perder dinero, y para ocultarlo creó cuentas falsas. Desesperado, se la jugó a todo o nada en la bolsa de Tokyo, pero el terremoto en Kobe en 1995, hizo que Japón repatriara su capital en el exterior, lo que terminó en seis años de prisión para el protagonista.

Bernard Madoff poseía grandes dotes financieras, pero la avaricia rompe el saco, y él siempre quería más y más. Aprovechó los contactos que tenía y estafó al estilo Carlo Ponzi cincuenta años atrás. La trampa consistía en otorgar grandes ganancias a los primeros inversores para atraer nuevos. Sin embargo, el dinero no se invertía, cada nuevo aporte servía para pagar el dividendo al resto. Con esta técnica llegó a estafar 50 mil millones de dólares a conocidos personajes como Pedro Almodóvar o Steven Spielberg. Cuando fue descubierto, le condenaron a 150 años de cárcel.

La historia de Steven Jay Russell es el cuento de nunca acabar. Steven conoció a su pareja en la cárcel, y le prometió que cuando salieran le regalaría un alto nivel de vida. Una vez fuera, empezó a trabajar como director financiero en una empresa aseguradora, a través de un currículum falso. Aprovechó su situación para malversas 800.000 dólares, finalmente fue descubierto y lo enviaron de nuevo a la cárcel. Pero aquí no termina su historia, logró quedar libre haciéndose pasar por juez, pero de nuevo fue descubierto y arrestado, aunque volvió a fugarse en otras ocasiones.

George C. Parker logró vender el Puente de Brooklyn dos veces por semana durante varios años, además de la Estatua de la Libertad a un multimillonario empresario. Este artista de las ventas de aire, fue cazado y condenado a cadena perpetua.

También tenemos estafas no económicas. Frederick Lorz era un corredor estadounidense que participó en la maratón de los Juegos Olímpicos de 1904. Fue el primero en cruzar la línea de meta, pero haciendo una pequeña trampa. Corrió nueve millas, subió al coche de su entrenador, y once millas después acabó la carrera a pie como un atleta más. No pudo soportar el cargo de conciencia, y ese mismo día reconoció haber hecho trampas.

Terminamos con Ferdinand Demara, fue miembro de la Armada de los Estados Unidos. Empezó a usar los nombres de sus compañeros de la armada, para empezar una nueva vida cada cinco minutos, luego fingía que se suicidaba, y empezaba otra. En sus largas vidas, llegó a ser psicólogo, cirujano…finalmente la armada se dio cuenta, y lo condenaron a 18 meses de prisión.

Estafadores españoles los dejamos para otro momento, y para un libro. Eso sí, el libro empezará con el pequeño Nicolás, que muy poco tiene que envidiar a todos los que aparecen en esta “lista negra”.

Odina Sanz Barnola