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“Estamos ante el fin de la era del petróleo barato”

Vivimos en un mundo que basa su toda su actividad en la energía, por lo que la correcta producción y utilización de la misma es vital para mantener el estilo de vida en Occidente. En este siglo XXI se plantea la transición a unas energías renovables, menos dañinas para el medio ambiente. Sin embargo, aún hoy la dependencia de un combustible fósil como el petróleo es evidente. Carlos García Suárez destaca que esta dependencia tan fuerte tiene unas consecuencias y unos peligros “incalculables” para la economía de los países desarrollados.

Más allá de sus efectos desfavorables en términos ecológicos, García Suárez destaca que el hecho de que el petróleo se encuentre en manos de un pequeño número de países es ya de por sí un aspecto perjudicial. Pero más allá de eso, el experto nos invita a fijarnos en quiénes son estos países. “Son naciones que, en su mayor parte, no forman parte del mundo occidental”, explica García Suárez. La consecuencia principal que deriva de todo esto, según el profesor del IE Business School, es que resulta muy complicado poder saber el precio del petróleo, lo que se erige en una dificultad importante para la predicción de la actividad económica. El valor de este combustible, además, está sujeto a multitud de circunstancias -como la situación en Irak o catástrofes ecológicas como la acaecida en 2010 en el Golfo de México- que pueden hacerlo disminuir o repuntar sin un patrón definido de comportamiento.  Tan negativa es esta condición para García Suárez que no duda en aseverar que en cualquier caso “sería mejor tener una energía cara, pero con un precio fácilmente predecible”.

Una demanda energética sin fin

Mientras se debate largo y tendido respecto al fin de esta dependencia del “oro negro”, la demanda energética en el planeta no para de crecer. Algo que conduce a una coyuntura complicada, ya que se aumenta poco a poco la presión sobre unos recursos energéticos cada vez más escasos. “La demanda energética es imparable a menos que ocurra una catástrofe que nadie desea”, comenta García Suárez. El experto del la escuela de negocios IE explica que aunque en algunos países de Occidente esté bajando la demanda energética como consecuencia de la crisis, esta reducción la está compensando una mayor necesidad de energía en emergentes como India o China. En su opinión, y lejos de remitir, la demanda de energía en el mundo continuará creciendo en la medida que seguirá aumentando la población mundial y el nivel de vida de la misma.