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La gestión de Sánchez Galán provoca la salida de Amparo Moraleda

En septiembre de 2008, y durante la inauguración de un Centro de Innovación, Ignacio Sánchez Galán se quedó prendado de las dotes profesionales de Amparo Moraleda – por aquél entonces presidenta de las filiales de IBM en España, Portugal, Grecia, Israel y Portugal – tanto fue así, que tan sólo tres meses después de ese encuentro, Moraleda se incorporó a Iberdrola por orden directa del presidente de la compañía.

Su incorporación a Iberdrola

La sorpresa saltó en diciembre de 2008, cuando Moraleda abandonaba IBM y anunciaba una nueva etapa dónde se convertiría en la única mujer en la alta dirección de la eléctrica. Según publica el diario Expansión, Ignacio Sánchez Galán aprovechó una de las restructuraciones de la cúpula directiva para incorporar a Moraleda, que desde los 23 años formaba parte de las filas del gigante tecnológico.

La entrada de Moraleda en Iberdrola tenía como objetivo el desarrollo exterior de la eléctrica que, tras la compra de Scottish Power y Energy East, necesitaba un proyecto de consolidación.

Comienzan las discrepancias entre Moraleda y Sánchez Galán

Sin embargo, dos años después las discrepancias entre Moraleda y Sánchez Galán se hicieron evidentes, y el presidente del grupo aprovechó – de nuevo – otra restructuración para elegir – en este caso – a su nuevo ‘hombre de confianza’. José Luis San Pedro fue nombrado director general de negocios del grupo, relegando a Moraleda a un segundo plano.

Fuentes energéticas apuntan a que Moraleda ha sido – durante el último ejercicio – la voz crítica más crítica con la gestión que Sánchez Galán ha estado llevando a cabo, incluyendo la política de aumento de sueldo que se ha aplicado el presidente del grupo, y el excesivo dominio que Sánchez Galán pretende ejercer sobre las áreas de negocio exterior. Es más, Iberdrola está intentando ocultar la visibilidad pública de la ruptura del contrato, y se desconocen los términos económicos en los que se ha producido la salida de Moraleda.

Lo que sí es público, es que el caso había llegado al Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación de la Comunidad de Madrid, dónde se intentará conciliar a las partes para evitar que los conflictos se judicialicen.