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"No se vende calidad"

Jesús Subiza. 91 años. Veterano emprendedor. Representa la cuarta generación de un negocio que comenzó su bisabuelo Manuel Subiza Azcárate: Chocolates Subiza. Se trata de una firma artesanal que elabora 16 variedades de chocolate: unas 8.000 tabletas que distribuyen desde Pamplona al resto de España y al extranjero.

Esta semana, don Jesús Subiza ha recibió el Premio a la Mejor Trayectoria Profesional,un galardón que otorga la Federación Nacional de Autónomos y que por primera vez se lo han concedido a un navarro. "Cuando me enteré, me quedé de piedra", asegura don Jesús.

Ejemplo de tesón, del trabajo diario, de aprenderse a levantar tras haber caído, don Jesús lamenta que en la actualidad ya no hay chocolaterías artesanales en España. "Todo se ha vendido". Además, se siente orgulloso de haber sido superviviente a las grandes superficies. "Todo el mundo se iba a comprar a estos sitios y yo resistí y resistí. He pasado años malísimos. La clave es mucho sacrificio, tesón, la calidad y el precio", afirma. Muy modestamente reconoce que ahora "todos me vienen a buscar. Quién prueba mis chocolates ya no quieren otro".

Así mismo, afirma que en la actualidad es fácil competir porque la barato sale caro. "No se vende calidad. Ahora todo el mundo compra marcas blancas. Pero ¿por qué no siguen las marcas negras? Los chinos y las grandes multinacionales traen lo más barato que hay en el mercado. Es igual que el 3×2", afirma.

Don Jesús defiende con uñas y dientes sus productos y la calidad de los mismos. "El otro día en un supermecado vi una tableta de chocolate a 60 céntimos. Las mías cuestan 1.50 pero tienen un 80% de cacao mientras que la de 60 céntimos sólo un 15%". Precisamente ese cacao es lo que le mantiene con una salud extraordinaria. Desayuna todos los días una tableta de chocolate y sólo ha ido una vez al médico en sus 91 años.

Desde los 13 años, acude todos los días a su chocolatería. "De momento, no me jubilo. Ya lo harán." Tras casi 80 años de trabajo, ahora es momento de recoger lo cosechado: reconocimientos, aplausos y premios. Sin embargo, don Jesús reconoce que no todo ha sido fácil y ahora el terreno es más favorable para competir. "Cuándo yo empecé no había ningún tipo de ayudas y aquí estoy".

La receta del espíritu y el trabajo de este jóven de 91 años para los nuevos emprendedores es sobre todo tesón, paciencia y productos de calidad. Él, de momento, tiene asegurado la continuidad de su legado. "Mis nietos dicen: Nosotros como el abuelo, ¡Qué hay más grande que eso!"