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Las Administraciones Zombis

Los bancos zombis españoles van a desaparecer, serán sustituidos por una Administración Pública Zombi. Esta será nuestra segunda gran aportación a la Historia Económica Mundial (la primera fue la fijación de los principios que deben darse en toda economía capitalista, obtenidos por los Doctores de la Escuela de Salamanca, en los siglos XVI y XVII, adelantándose a Adam Smith un siglo). Y es que nuestras Administraciones Públicas (porque no nos limitamos a una, tenemos para inundar toda Europa), bajo el liderazgo del Presidente Rajoy se están convirtiéndose en un gran monstruo que devora a la sociedad civil, captándola recursos sin apenas contraprestaciones.

 

A efectos de riegos hemos optado por eliminar toda duda a los posibles inversores institucionales, el riesgo de las entidades financieras es “riesgo Estado Español”. En esta brillante maniobra ha destacado la actuación del Ministro De Guindos, con su política de estatalización de las pérdidas de “sus” entidades financieras (me resisto a denominarlas “nuestras” ya que jamás tuve parte – como la inmensa mayoría de los españoles – en ninguna de ellas). Pero no solo los activos tóxicos, también las pérdidas de explotación de entidades que, como Bankia, con su estructura actual son insostenibles, especialmente en un mercado en contracción como el español. Prueba de esto es que Bankia lleva perdidos 4.448 millones de euros en el primer semestre del ejercicio 2012. Cantidad que asumiremos los contribuyentes en España, vía FROB.

 

Pero esta habilidad para gastar “tontamente”, dada la ausencia de creación de la más mínima riqueza – al menos para la sociedad – no se limita a las subvencionadas entidades financieras, la propia Administración Central – la más auto controlada de todas las que tenemos en España – ha registrado un déficit de 48.517 millones de euros hasta el pasado mes de julio, en términos de Contabilidad Nacional, el 4,62% del PIB, lo que supone un aumento del 25,8% en comparación con el año pasado. Esta cifra de déficit supera el nuevo límite que ha asumido el Estado, que se ha elevado en un punto, al 4,5%, por el año extra que concedió Bruselas a España para reducir el déficit al 3%. De las Autonómicas y Locales mejor no hablar, ya que erraremos, al no ser fiables los datos que aportan, como nos muestra la experiencia. En definitiva, tenemos unas Administraciones Públicas que no paran de incrementar su gasto, al tiempo que reducen las prestaciones sociales, encarecen los servicios públicos (como el transporte, la recogida de basuras, etc.), minimizan las inversiones, incrementan los impuestos y despiden personal.

 

El incremento de los impuesto como el IVA o el IRPF no son el único procedimiento por el que se expolian recursos económicos a la sociedad civil, que es la que realmente genera riqueza – en la escasa medida que la dejan -, el mayor pago en los medicamentos, las reducciones salariales, el incremento de tasas judiciales, etc. no cejan de restar capacidad adquisitiva a las familias y a las empresas, especialmente a las pequeñas. Con el consiguiente hundimiento del consumo y la inversión, lo que conlleva un incremento del desempleo. Y así en una espiral que no parece tener fin.