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Basta de negociar. Hay que decidir.

El diálogo social salta hoy de nuevo a escena en nuestro país.  Mariano Rajoy se reúne con los representantes de CEOE, UGT y CC.OO. A los que les va a pedir que acuerden de forma urgente una nueva reforma laboral. Sin embargo, y como decía Mª Dolores de Cospedal hace un par de días, si no se consigue el futuro Gobierno debe gobernar.

Debería hacerlo. En especial porque no queda tiempo para negociaciones que no lleven a ningún lado. La economía española requiere de medidas urgentes que den la vuelta a la situación. Basta con mirar los datos proporcionados por el Banco de España: según la Central de Balances publicada ayer, los resultados de las grandes empresas en estos nueve primeros meses del año es del 27%. Y su actividad productiva se redujo medio punto porcentual. Todo ello, animado por una inflación cercana al 3% que, con estas tasas de actividad, es demasiado elevada.

Los agentes sociales deben potenciar el mercado de trabajo con una reforma laboral ambiciosa. Pero no sólo eso. En los próximos meses deben producirse cambios que lleven a un cambio en nuestro modelo productivo, a una reducción del coste laboral de las empresas, y un sin fin de medidas más. Todo ello para lograr que la economía española esté preparada para acogerse a los brotes verdes que puedan aparecer en el futuro. Y hablamos de mucho más allá de 2012.